La bisabuela del doctor Simón era hija de una partera de Biel

A don Fernando Simón Soria, portavoz del Ministerio de Sanidad en esta pandemia de coronavirus.

Estimado doctor Simón:

Hemos estado confinados, como nunca lo estuvimos antes. Ya, desconfinados. Y aún seguimos dando vueltas por nuestras casas sin saber qué hacer. Todavía nos sentimos atemorizados por la cólera de los dioses. Durante la cuarentena, de forma automática encendíamos las televisiones con ansias de conocer algo del virus que nos azotaba sin piedad. Cuando aparecía usted en la pantalla, nuestra actividad se paralizaba y nuestra esperanza pendía del hilo de su quebrada voz.

Detrás de esa voz, ronca y pausada, se escondía la figura de un hombre que quería pasar desapercibido. Pero ya no era posible. Usted se había convertido en un personaje público, se había metido en nuestras mesas de comedor. Y ya que había llegado hasta nuestras cocinas, queríamos saber quién era usted. Las noticias de su familia han cundido en blogs y revistas. Los periodistas afanaron en reconstruir su genealogía y su trayectoria profesional.

Biel. General con Casa Marieta
Biel, años 20. Vista desde la Corraliza, encima de los lavaderos de la Mina. Foto de la familia Marco, publicadas en FB. Abajo a la izquierda, cerca del Arba, casa Mariquita junto a otra blanqueada. Delante se aprecia el antiguo hospital.

Pues aquí entro yo. No voy a repetir los artículos de prensa ni voy a glosar su currículum. Solo traigo una notas mal hilvanadas de sus ancestros relacionados con  la villa de Biel. Me refiero a los antecedentes de su bisabuela Carmen Muñoz Salias, hija y hermana de las dos parteras más famosas de Biel. Carmen, a su vez, era nieta de un maestro de Biel, nacido en Ferrol, Galicia, hijo de un Salias de Cádiz y de una Miguel de Burgos.

Hace años que conocí a sus familiares cuando desempolvaba legajos en los ayuntamientos de El Frago y Biel. Buscaba maestros. Mis abuelos y mis padres habían sido maestros de Biel. Y quería reconstruir la vida de unas escuelas, ya desaparecidas, en las que estudié hasta mis trece años.

Como los archivos son adictivos, a la vez que iba descubriendo maestros, seguí algunas sagas familiares, entre otras, la mía. Me cautivaron dos parteras, María Salias y Dionisia Muñoz Salias, madre e hija. María Salias fue partera y testigo del bautismo de mi abuela Pascuala Marco Castán. Me encariñé con ella y quise saber más.

Mariquita, como entonces se llamaba a las Marías, ayudó a venir al mundo a muchos niños y niñas de Biel, inscribió en el registro a los hijos naturales o de padres desconocidos, que no fueron pocos. Y siempre luchó con los párrocos. Los persuadía para que inscribieran a los “hijos del pecado” en los libros parroquiales y para que los bautizaran.

Estas parteras me sedujeron tanto que les escribí un relato. Como entonces yo no lo conocía a usted, por reglas de convención literaria, las unifiqué en un solo nombre y me las bajé a El Frago, donde ya habitan Las fragolinas de mis ayeres. Así nació Gregoria la partera, una fragolina que en realidad era de Biel, como mi madre. Si hoy volviera a escribir ese relato lo llamaría Mariquita la partera, la bisabuela que el doctor Simón no conoció.

Casa Marieta parcelada. Mejor calidad
Casa Mariquita, detras del hospital.

Mariquita tuvo una personalidad tan destacada que dio nombre a su casa. Lo normal era que llevaran el nombren de los varones.

Hoy todavía existe casa Mariquita y pocos saben que debe su nombre a una mujer popular y muy querida. La casa sigue en el barrio de la Torre, 14, entre la torre y el Arba, está junto al hospital. Aunque las mujeres y los animales domésticos, a los que también atendían las parteras, daban a luz en las casas, Mariquita quiso estar cerca de los enfermos.

El hospital de Biel

En Biel, desde el siglo XII hasta el XIV hubo un hospital de peregrinos relacionado con el de Santa Cristina de Somport, en el que sus rectores pusieron en funcionamiento un sistema de cofradías que ayudaban en la financiación del hospital.  La cofradía de Biel existía ya en 1314. Los cofrades, en vida, ofrecían su apoyo y bienes materiales a cambio de los servicios perpetuos y espirituales que esperaban después de la muerte.

Con el desuso y el paso del tiempo el edificio se deterioró. Lo restauraron en la segunda mitad de siglo XIX, aprovechando el momento en que se construian dos obras de nueva creación: el lavadero y la de la fuente los caños, al otro lado del Arba.

Hospital de Biel
Hospital reconstruido en el siglo XIX.

Quizá es soñar un poco, pero la puesta en marcha del viejo hospital pudo estar motivada por las calamidades del siglo XIX.  En 1812 y, después, se pasó hambruna y murieron muchas personas, sobre todo casadas. Se refleja en la frecuencia de matrimonios de viudos y viudas en el registro civil.

En la epidemias, sobre todo en la del cólera de 1885, resultó muy importante como sala para aislar a los enfermos

¿Que cómo llegue hasta usted? Pues por azar

Mariquita era hija de uno de los primeros maestros de Biel y de Ramona Gastón, natural de Ansó. Su padre, Francisco de Paula de Salias, fue el padrino de bautismo de José Castán Luna, uno de mis  antepasados. Y María Salias, la madrina de mi abuela Pascuala Marco Castán (Biel, 1877-1926).

José Castán Luna, nació el 6 de febrero de 1825. Era hijo de Manuel Castán y Juana Luna. Sus abuelos paternos, Manuel Castán y Josefa Giménez. Y los maternos, Valentín Luna, de Fuencalderas, y Francisca Marco de esta villa. Fueron sus padrinos de Bautismo, Francisco de Paula de Salias Natural de El Ferrol y Francisca Marco, su abuela. (Archivo Diocesano de Jaca).

Más tarde, en 1854, José Castán Luna (Biel, 1825-1901) se casó con Salvadora Aguas Iriarte (Petilla, 1823-Biel, 1899), una hija de Ana María Iriarte (Isuerre, 1792-Biel, 1873), la madrina de bautismo de don Santiago Ramón y Cajal (Petilla, 1852-Madrid, 1934). Cfr. partida de nacimiento de Santiago Felipe Ramón y Cajal en el Archivo diocesano de Jaca.

Con esta sobredosis, seguí estudiando las conexiones de mis ancestros con los de este maestro de El Ferrol. Y, un día, por casualidad, al final de la cuarentena del coronavirus, leí en el grupo de Facebook Pelaires de Biel que usted era descendiente de Carmen Muñoz Salinas. Entonces caí. Había una errata en el apellido, no era Salinas, era Salias. Y ese nombre me resultaba muy familiar. Carmen era hija de Juan Muñoz Arenaz y María Salias Gastón.

De sus antepasados de Biel

Libro de los ganaderos. Portada

Pues, bien, partiendo de esos datos, intentaré reconstruir esta rama a la que también llegué por casualidad. En un documento de 1820 encontré a Francisco Salias, que ejercía de maestro en Biel, y que además era el secretario de la Casa de Ganaderos de Biel.

Según dos documentos del Archivo Histórico de Zaragoza, su padre, Inocencio Salias, natural de Burgos, en 1801 era notario de Uncastillo y solicitaba poder formar parte de la curia. En 1819, estaba destinado en Jaca y tuvo un pleito por su conducta política.

En 1828 se abrió el libro de la Casa de Ganaderos de Biel y Francisco de Paula Salías figuraba como primer secretario. En 1833 dejó de escribir, quizá fue el año que murió. Tenía cuarenta cabezas de ganado, de la dote ansotana de su mujer.

Libro de los Ganaderos. Final
Primera página del libro en la que firma Francisco Salias.

En 1820 llegó a Biel con su muj con su hijo Fermín, que más tarde sería maestro de Salinas.

Al año siguiente nació en Biel su hija María de la Merced, la que llegaría a ser una de las parteras más famosas de la redolada.

Le siguieron Matea y Petra, que, según el padrón de 1857, estaba casada en Ejea de los Caballeros.

Segundas nupcias de Ramona Gastón

Francisco Salias falleció joven y su mujer se volvió a casar con el viudo Ramón Arenaz. Así consta en un listado del Archivo de Biel que transcribo a continuación.

1939. Listado de Biel
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En 1839, Ramona y su nueva familia vivían en la calle San Juan, 18. Al lado de la Casa de la Villa. En reformas posteriores la puerta se cambió de sitio.

Ramón Arenaz, de 45 años, casado, natural de Biel, de oficio pelaire. Ramona Gastón de 38 años, casada, natural de Ansó. María Salias, de 16 años, soltera, natural de Biel. Matea Salias, de 14 años, soltera, natural de Biel. Petra Salias, de 12 años, natural de Biel. Fermín Salias, de 19 años, natural de Ansó y maestro de Salinas Jaca.

Nuestra partera

Según el decir de las gentes, Ramona aprendió el oficio cuando se quedó viuda. Pero yo no lo he podido documentar. En cambió sí que sigue viva en la memoria de algunas gentes, su hija Mariquita. Y he podido localizar sus partidas de nacimiento, matrimonio y defunción.

María de las Mercedes Salias Gastón, (1814-1904) conocida como María Salias y Mariquita, era hija de Francisco de Paula Salias y de Ramona Gastón. Aquel de El Ferrol de Galicia, maestro, y esta de Ansó. Sus abuelos paternos: Inocencio Salias, de Cádiz, y Petra Miguel, esta de Burgos. Y los maternos: Joaquín Gastón y Engracia Añaños, naturales y vecinos de Hecho. Sus padrinos eran los dueños de casa el Marqués. Miguel Ramón Acín Jiménez,  y Ana Navarro Longás. (Archivo Diocesano de Jaca).

El 22 de septiembre de 1843, en la iglesia de San Martín de Biel, se casaron el viudo Juan Muñoz Arenaz y la viuda María Salias Gastón.

Casa Marieta Ahora. Mejor calidad
Casa Mariquita hoy. Ha cambiado de propietarios y los actuales quizá desconozcan el origen del nombre y la historia de la casa.

En el censo de 1869 en la calle La Torre, 14, en casa Mariquita, vivían: Juan Muñoz Arenaz de 46 años, casado. María Salias, de 46 años, su mujer. Y sus hijos: Francisco Muñoz, de 17 años. Ramón Muñoz, de 12 años. Carmen Muñoz, de 10 años. Y Mónica, de 7 años.

El día 29 de septiembre de 1894, falleció María Salias Gastón a los 80 años. Compareció su hija Dionisia Muñoz Salias casada, que vivía con sus madre en la calle La Torre 14. Su señora madre María Salias Gastón falleció en el referido domicilio de una hemorragia cerebral. Era hija legítima de los difuntos Francisco Salias, maestro de instrucción primaria, y Ramona Gastón. Era viuda de Juan Muñoz de oficio labrador de cuyo matrimonio tuvieron cinco hijos llamados Francisco, Ramona, Carmen, Mónica y Dionisia Muñoz Salias. (Archivo Diocesano de Jaca).

El nueve de septiembre de 1885, hubo un accidente que conmovió a todos los vecinos de Biel. Juan, un hijo de María Salias murió ahogado en el Arba. Por eso no consta entre los descendientes de la partida de defunción.

Juan Muñoz Arenaz, labrador, calle La Torre 14, manifestó que su hijo Juan Muñoz Salias, natural y vecino de esta villa de Biel, se había caído a un pozo. La autoridad lo encontró ya cadáver en el sitio llamado el Taconar, término y jurisdición de esta villa y partida de la Arbolera de Raimundo Longá. (Archivo de Biel)

Dionisia se quedó en Biel y siguió el oficio de su madre. Pero pronto se trasladó a Ejea de los Caballeros, donde viven sus bisnietos, entre otros Fernando Ciudad Lacima, nieto de Jorja, hija de Dionisia.

Y Carmen, la bisabuela del doctor Simón, se fue a Zaragoza.

Y llegamos a nuestra pista inicial

Carmen Muñoz Salias, (Biel, 1859-Zaragoza, 05/03/1942) era nieta, hija y hermana de las parteras de Biel. En 1886 se casó en Zaragoza con Ángel Simón San Clemente (Zaragoza, 1855-1924), de oficio dorador. En 1890 vivian en la calle de la Verónica, 29; en 1892, en la plaza de Santa Marta y en 1910 en la plaza del Pilar 13. Están enterrados juntos en el mismo nicho de Torrero.

José Simón Muñoz (Zaragoza, 29/10/1896-19/02/1989), de profesión veterinario, se casó con Antonia Ramiro Lancina (Zaragoza, 06/11/1899-27/01/2000). Regentaron un comercio en la calle Heroísmo, 25. Con ellos vivía Ángeles Simón Muñoz, soltera, de 40 años, que falleció en Zaragoza en 1974.

Antonio Simón Ramiro (Zaragoza 1931) y la primera de sus tres mujeres, María Luz Soria Ruiz (Vera de Moncayo, ¿?-Zaragoza, 18/04/1972), fueron los padres del doctor Fernando Simón Soria (Zaragoza, 1963), casado con María Romay-Barja. Son padres de tres hijos.

Simón y su mujer

Para terminar

María Salias, la bisabuela del doctor Simón, fue la partera más famosa de Biel. Todas eran mujeres sabias y bien experimentadas que acompañaban, o sustituían, a los médicos en los partos. Solía ser un oficio heredado de madres a hijas. Eran las que inscribían a los expósitos y a los hijos de padres desconocidos en el registro. En 1898, a los ochenta años, falleció Mariquita, la primera de la que tenemos noticia en el Registro Civil. En 1892, su hija Dionisia Muñoz Salias ya figuraba en algunos partos como sustituta de su madre. Y en los años cuarenta, una de las últimas fue Melchora de Matiero.

Carmen Romeo Pemán