Organizando un mundo imaginario

Hace unas semanas, a esta misma hora, me preparaba para viajar. Llevaba muchos meses planeando un viaje de treinta días. El check list era bastante extenso: ¿tenía el pasaporte al día? ¿Qué requisitos debía preparar para entrar a los países que quería visitar? ¿Cuáles serían las exigencias de las aerolíneas? ¿Cuánto equipaje podría llevar? ¿Qué lugares no podía dejar de visitar? ¿Qué idioma?…

La última semana, mientras organizaba una carpeta con todo lo que debía presentar en inmigración, me vino a la mente lo complicado que es viajar para algunas personas, dependiendo de su nacionalidad. Aunque en Colombia ahora es más fácil que hace algunos años. Todavía se me sube la bilis cuando voy a abordar un avión para salir del país. Pero me encanta viajar, así que vale la pena lidiar con las náuseas.

Como les he contado en varias oportunidades, estoy escribiendo una novela en la que los personajes viajan a través de portales o con cristales de teletransportación. ¡Qué fácil sería si pudiéramos viajar así! ¿Verdad? No necesitan Visa, solo un cristal que les dan a los once años y caminar al portal más cercano y, ¡ya está! Pueden ir adónde quieran. ¡Qué linda sería la vida si no existieran las fronteras! Y si no tuviéramos que hacer tantos trámites para recorrer el mundo.

Uno de mis personajes preparara un viaje más o menos así:

Empacaría una mochila con bocadillos, tinta y una libreta. Iría al portal más cercano, pondría el cristal sobre una torre, digitaría las coordenadas en el tablero, entraría y listo. ¡Ya está!

La respuesta a la pregunta: ¿cuántos días me voy a quedar? En realidad, no importaría.

Esto no significa que no haya leyes en mi planeta, claro que las hay, pero no limitan conocer e interactuar con otras culturas. Esta es una de las cosas maravillosas de mis historias de ficción, que todo siempre puede ser como lo sueño. Como me gustaría que la vida real fuera también.

Cuando me enfrenté a esa parte de mi novela en la que debía decidir cómo convivirían todos los habitantes del planeta, un segmento muy importante fue la organización política, y ahí entraban el estado y las naciones, los órganos para mantener la soberanía, el territorio ocupado, la política internacional y por supuesto las leyes.

Primero inicié con una extensa lista de preguntas como, por ejemplo: ¿mi civilización tendrá unas leyes que en nuestra sociedad serían corrientes? ¿Reflejarán la moral de la época? ¿Estarán implícitas? O ¿Serán explícitas? ¿Serán iguales en todas las comunidades?

Cuando terminé la lista y empecé a darle respuesta a cada pregunta, descubrí que, independiente de las respuestas, las leyes que definiera tenían que ser importantes para el argumento y para la vida de la población.

La estructura política es lo que define a una civilización como grupo y cómo se relaciona con las demás. Puede que no sea determinante para la historia, pero tenerla clara nos ayuda a sentar sus bases. Lo primero que debemos hacer es constituir un estado, porque los habitantes tienen que organizarse y tener una identidad común, reconocible a partir de creencias y símbolos comunes. Hay muchos tipos de estados, desde monarquías, parlamentos plurales, oligarquías o incluso anarquías. Para establecer el tipo de estado debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la administración, el orden jurídico y quién ejerce el poder. También debemos comprender desde un punto de vista histórico, cómo ha llegado un estado a ser como es y no podemos olvidar el aspecto evolutivo, por ejemplo, si en la actualidad existe una democracia, ¿qué era antes?

Toda civilización debe tener métodos para mantener el orden. Un estado, independientemente de la relación que tenga con la población, siempre se asegurará de tener órganos que le ayuden a preservar el orden. Conocer estas fuerzas y la manera en que actúan en relación gobierno-sociedad nos ayudará a crear ambientes más realistas. Aunque existen tres principales poderes en un estado, que pueden estar divididos y formar órganos independientes o estar centralizados en la cabeza del poder, las posibilidades son infinitas. No hay restricción para divertirnos creando la forma que más nos guste.

Debemos tener en cuenta que los habitantes de una civilización podrían no tener un origen común. Tener una lengua, una cultura y una idiosincrasia diferentes. Por ejemplo, en Canción de Hielo y Fuego de George R.R Martin, en Poniente, donde están los Siete Reinos, impera un único estado, concretamente una dictadura, cuya capital es Desembarco del Rey, pero en ella conviven diferentes naciones, como por ejemplo Invernalia y Dorne.

Al crear nuestras civilizaciones y las leyes que las rigen debemos tener en cuenta que existen naciones que se agrupan formando un estado, naciones que forman un único estado y naciones sin estado en las que gobierna el desorden. A la hora de planificar esta parte en una historia podemos optar por crear una guía para cada nación en la que se describan las características. Esto nos ayudará a administrarla y a comprenderla mejor. Cuando creamos nuestra civilización y definimos su estructura política, es momento de preguntarnos qué relaciones tendrá con las civilizaciones vecinas. Esto es determinante para saber cuál es la vida de la población, puesto que en estados de guerra el panorama cambia.

Conocer el estado de la política internacional es fundamental, porque la vida de los habitantes depende de las decisiones que se tomen hacia el exterior. Así como en la planeación de mi viaje, aunque en la historia no se detalle toda la estructura de la comunidad, si alguien va a visitar otro lugar del planeta debe conocer cuáles son los requisitos para poder entrar en ese territorio, además de cuáles son las características, la cultura, las costumbres y si en esa época del año hace frío o calor. Porque no está de más conocer si es invierno y necesitará un buen abrigo.

Mónica Solano

 

Imagen de jessica45

 

 

 

 

Seducir y enamorar con la escritura

Cuando hablamos de amor abrimos un universo de posibilidades. Uno de mis amores es la escritura y de ella voy a hablar por activa y por pasiva. Porque hace unos años la escritura me seducía a ratos y de tanto frecuentarla acabé enamorándome de ella, y porque me gustaría que mi escritura sedujera y enamorase a quienes me lean. Así que he reflexionado sobre qué clase de escritura puede ofrecer un autor y qué puede ofrecer la escritura a las personas que la amamos.

Seducir, enamorar, o las dos cosas

Hay muchos motivos que nos mueven a escribir. Uno de ellos es que nos lean. Cuando un lector potencial se acerca a un libro, empieza un coqueteo, un romance, que puede acabar de mil maneras. Lo peor, lo más triste, es que abandone el libro sin llegar al final. También puede ocurrir que le guste, lo termine de leer y luego lo olvide. Y el sueño de cualquier autor es que cuando alguien llegue a la última página haya disfrutado tanto que quiera más y vaya en busca de otras obras suyas. En ese trayecto de peor a mejor, el tren se detendrá en una u otra estación dependiendo de nuestra capacidad para seducir y enamorar a quienes nos lean.

No nos engañemos. He usado dos palabras que en ocasiones se confunden o se superponen, pero tienen matices de significación que las alejan. Según el DRAE, seducir significa persuadir a alguien con argucias para conducirlo al lugar donde lo queremos tener. Hasta ahí, vale.

Enamorar, sin embargo, es excitar la pasión del amor en alguien, aficionarse a algo, decir amores. Y en el diccionario, en la palabra amores, encuentro un enlace que le otorga múltiples significados. De modo que no es lo mismo seducir que enamorar.

La escritura del autor

Todos sabemos que hay escritores que seducen y escritores que enamoran. Pero eso no ocurre por puro azar, así que vale la pena indagar en las razones.

Uno de los motivos que inclinan la balanza hacia seducir o enamorar tiene que ver con el tiempo. La seducción es algo pasajero, transitorio, mientras que el enamoramiento se puede prolongar, como en las mejores historias de amor, hasta que la muerte nos separe. Y, aunque se termine antes, siempre durará más el amor que la mera seducción.

Otro motivo se refiere a la calidad o a la naturaleza de la relación entre la obra y el lector. El fruto de la seducción, entendida como conquista, es la rendición. El conquistado depone sus armas y pierde la fuerza que le llevaría a seguir luchando. Y ahí acaba todo.  Enamorar es otra historia, porque el enamorado se entrega, no se rinde. Y el que se entrega lo da todo de sí, libre y voluntariamente, y quiere que esa relación con el amado, ya sea libro o persona, tenga una continuidad.

¿Quién no ha tenido la experiencia de leer un libro que le ha parecido estupendo, pero una vez que lo ha acabado no ha vuelto a acordarse de él? ¿Y por qué otras veces al llegar a la palabra fin nos ponemos como locos a buscar algo más que haya escrito la misma persona?

Con esto no quiero decir que la seducción sea algo malo, porque en la escritura es necesario seducir. Ese será el gancho que tendremos que trabajar y desarrollar para que el lector, sin darse cuenta, se vaya enamorando de nuestros escritos. Porque, si conseguimos que una novela empiece seduciendo y acabe enamorando, tendremos un lector fiel.

El seductor desarrolla su capacidad de observación para detectar y captar los puntos flacos de su presa, llamémoslo así, y conducirla adonde él quiere. Sabe vender su mejor versión, adaptándola a lo que esperan de él, para triunfar y conquistar. Pero si queremos transformar ese chispazo inicial y fugaz en algo más duradero deberemos emplear a fondo nuestra creatividad y nuestra habilidad narrativa. Solo de esta forma conseguiremos que el interés del lector no decaiga y se enamore de nuestras historias, de nuestro estilo, de nuestra manera de escribir.

En otros tiempos se habría podido dejar ahí el tema, pero en la época que vivimos la cosa es más compleja. Porque si queremos abarcar más tendremos que aplicar la misma filosofía a todo lo que rodee a nuestra escritura, es decir, tendremos que crear un blog (¡gracias, Carla!), hacernos visibles en las redes sociales y llegar a tener nuestra marca personal. Ahí os dejo esto para que sigáis reflexionando.

La escritura para el autor. O mejor, para la autora, que soy yo.

No puedo hablar por los demás, así que ahora os hablaré de la otra cara de la luna desde mi experiencia personal. He dicho antes que escribimos para que nos lean, eso es evidente. Pero ¿por qué escribimos? ¿Qué tiene de atractiva la escritura para que nos convirtamos en adictos? ¿Qué esperamos de nuestra relación con ella?

Habrá quien quiera vivir de la escritura. Lo admiro y lo respeto. Habrá quien se la tome como un pasatiempo para ratos perdidos, y lo respeto igualmente. Los habrá que se dejen seducir un cierto tiempo y empiecen a teclear para dejarlo al cabo de unos días o unos meses. Y habrá otros que cada vez robarán más minutos a su día para dedicarlos a escribir.

Yo estoy en un prudente y feliz término medio. Ya os he confesado que la escritura primero me sedujo y luego me enamoró. Todavía estoy en la fase en la que Cenicienta baila con el príncipe, en la que Blancanieves conoce al misterioso cazador que le arranca suspiros de felicidad, en la que Bella baila con Bestia, ajena al resto del universo. Estoy lejos de llegar al matrimonio y a los hijos, lo sé, pero tampoco está mal regodearme en este primer romance de adolescente a mi edad, que para eso he quemado otras etapas de mi vida de las que no me arrepiento, pero a las que me consta que no podré volver.

No sé si algún día escribiré aquello de “y vivieron felices y comieron perdices”, pero no me preocupa. Si decido dar ese paso, igual que en la vida real, sé que llegarán los equivalentes a las hipotecas o a los problemas con los hijos, en forma de editores (sí, soy optimista, qué se le va a hacer), plazos de entregas, mantenimiento de redes sociales y todo el cortejo acompañante. Ya tuve una visión preliminar cuando me entusiasmé tanto al comenzar a escribir que empecé a picotear en miles de blogs y me agobié. Me di de alta en FB, Twitter, Instagram, entre otros, sin tener ni pajolera idea de lo que hacía ni de para qué lo hacía. Y me di cuenta de que por culpa de los árboles estaba dejando de disfrutar mi paseo por el bosque.

Así que por ahora me quedo en Letras desde Mocade, que para mí está siendo la mejor escuela de iniciación en esto de la escritura. Porque creo que las letras y yo vamos a tener un noviazgo largo, largo…

Adela Castañón

Imagen: Photo by Maarten Deckers on Unsplash

Reescribiendo la historia de las mujeres: la obra de Ángeles de Irisarri

 

Era un lunes de junio de 1967. Me iba a matricular de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza.

—Oye, ¿sabes dónde está la Secretaría? —le pregunté a una chica que empujaba la puerta de aquella casa con mucha seguridad.

—Allí voy yo. —Me sonrió—. Me voy a matricular.

—Y yo también —le contesté.

—Pues ven conmigo. Yo de primero de Letras, ¿y tú? —Me llamó la atención la calma con que hablaba.

—¡Qué casualidad! De lo mismo —Le contesté. Y la seguí comiéndome las uñas.

Nos matriculamos juntas. Me enteré de que se llamaba Ángeles de Irisarri y de que había nacido en Zaragoza en 1947. Nos hicimos amigas en la Facultad. Ella se especializó en Historia y yo en Románicas.

En aquellos años ya tenía vocación de narradora. Hoy es una reconocida escritora de novelas históricas en las que las mujeres llevan la voz cantante. Sus obras han alcanzado grandes éxitos de la crítica y del público. Muchas de ellas se han convertido en auténticos best-sellers. Y no exagero. Basta con que echéis una ojeada a Google y a muchos foros de internet.

rayaaaaa

Ángeles tiene una obra muy extensa y cada una de sus novelas está poblada por muchos personajes. En su mayoría son mujeres, que se le presentan en sueños pidiéndole que escriba sobre sus vidas.

—Nunca leo novela histórica. No quiero que se me pegue algo y luego digan que lo he copiado. Pero leo mucha historia y muchos documentos —me confesaba en una de nuestras charlas.

En sus obras, los sucesos políticos son pretextos para desarrollar el vivir, el sentir y hasta el respirar de los personajes. Es una maga y consigue que nos enganche la lectura desde la primera página.

Al cerrar El viaje de la reina seguimos seducidos con la reina Toda y con Andregoto de don Galán. En Ermessenda condesa de Barcelona queremos saber más de la vida de Ermessenda. Y lo mismo nos sucede con doña Uzea en Las damas del fin del mundo.

Durante muchos días llevé en mi cabeza las aventuras de la reina Urraca, las de Isabel la Católica y las de las cuatro monjas que van a descubrir América. Y paseando por calle Alfonso de Zaragoza me he encontrado con mil veces con Cósima y Rebeca, las gemelas de Romance de ciego. Sus personajes me asaltan en cualquier esquina.

Su universo literario

Ángeles escribe con tesón y continuidad. Solo así se puede llevar en la cabeza un universo tan amplio y de forma tan coherente. Además, todas sus novelas están interrelacionadas, como si fueran partes de una mega novela. Los personajes de una obra reaparecen en otras y los motivos recurrentes se repiten. Por ejemplo, “Mínimo”, un personaje clave para entender toda su obra, se asoma por primera vez en El estrellero de San Juan de la Peña, después se aclaran sus orígenes en Ermesenda condesa de Barcelona, y en Las damas del fin del mundo continúa la aventura que había iniciado en El estrellero.

Una nueva novela histórica

No se limita a evocar y reconstruir una época remota. En sus novelas pinta y analiza los conflictos del pasado a través de la mirada y de la voz de sus narradoras. Sus escritos son partes de un rico universo literario poblado por muchas mujeres que necesitan contar sus vidas.

Sus protagonistas femeninas quieren contar la historia como nunca se ha contado. Quieren hacer visible la cara oculta en la que a ellas les tocó vivir, la que se quedó marginada en la tradición oral.

El humor y la vena fantástica

Junto a esa historia que no se escribió, y en íntima conexión con ella, brota la veta fantástica de la autora. En sus páginas encontramos fábulas inverosímiles, cuentos de hadas, historias de brujas, supersticiones, sueños,  alucinaciones…

De esta forma, lo histórico se convierte en maravilloso y lo maravilloso en cotidiano. El mundo de lo maravilloso funciona como un espejo en el que se refleja, y a la vez es reflejado, el acontecer histórico.

En las novelas históricas, sobre todo en las de la Edad Media, conviven los personajes ficticios con los históricos y los acontecimientos maravillosos se combinan con los reales. Y todo muy bien documentado, como no podía ser menos en la pluma de una buena historiadora.

Sus obras. Mi propuesta de clasificación

No me ha resultado fácil encasillar unas obras procedentes de un universo narrativo amplio y cohesionado.

No sé si con acierto o no, me he basado en los elementos formales, y en algunos de contenido, que marcan las relaciones y los contrastes entre ellas. Por lo tanto, no sigo el orden cronológico de las publicaciones.

  1. Colecciones de cuentos, relatos y novelas cortas

Lisa-Gioconda y otros cuentos

  1. Lisa-Gioconda. 2. Causa y razón de la Venus del Espejo. 3. El Estrellero de San Juan de la Peña. 4. ¿Fue ansí, señor Don Diego? 5. Isabel e Isabel. 6. El predicador de los tres credos. 7. La reina fea. 8. El remedio de las Indias. 9. Suceso en ambos mundos.Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1991. Premio Isabel de Portugal 1991.

Trece días de invierno y otros cuentos

  1. Trece días de invierno. 2. La Santa Cena. 3. Las tres reinas. 4. Manía matemática. 5. El ingenio volador. 6. Oro imaginario. 7. Gente de arriba, gente de abajo. 8. La aprendiza de eremita. 9. El pilar de la Virgen. 10. Galería interior. 11. El comisario del Santo Oficio. 12. Argenta.Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1993. Premio Isabel de Portugal 1993.

Siete cuentos históricos y siete que no lo son

  1. Calentura de conciencia. 2. Las abadesas de las siete casas. 3. La visita del Príncipe de Gales. 4. Lección de estrategia. 5. El hijo de María. 6. Cama con dosel. 7. La Chamaquita. 8. Lisa-Gioconda. 9. Argenta. 10. Cuatro personajes. 11. Suburbanas. 12. Para Lola. 13. XXV aniversario. 14. Estrafalaria compañía. Zaragoza: Zócalo, 1995.

Historias de brujas medievales

  1. La cacería maldita. 2. Entre Dios y el diablo. 3. El aquelarre. 4. La meiga. 5. El collar del dragón. 6. Dalanda, la santiguadora. Barcelona: Ediciones de Bolsillo, Col. Enigmas y secretos, 1996. Anteriormente editadas en seis volúmenes en Barcelona: Bestselia, 1999.

Diez relatos de Goya y su tiempo

  1. Goya-duquesa/ Duquesa-Goya. 2. Banderillas en el campo. 3. El duro aprendizaje del francés. 4. El conde H. 5. La condesa de Chinchón. 6. La familia de Carlos IV. 7. La guerra de las Naranjas. 8. El entierro de la sardina. 9. La hoja del diario de doña Leocadia. 10. Alto secreto o la lechera de Burdeos. Zaragoza: Publicaciones del Gobierno de Aragón, Col Crónicas del Alba, 1997. Premio Baltasar Gracián, 1997.

Moras y cristianas.Venturas y desventuras de la mujer en un sorprendente fresco de la España medieval. Barcelona: Emecé, 1998. Coautora con Magdalena Lasala. Reeditada en Barcelona: Salamandra, 2000.

Gentes de las tres religiones. Retazos de la historia de España desde 711 hasta 1492. Barcelona: Martínez Roca, 2007.

  1. Una novela contemporánea

El año de la inmortalidad. Zaragoza: Mira Editores, 1993.

  1. Novelas históricas

Siglos X-XI: unidas por personajes y por motivos recurrentes

Doña Toda, reina de Navarra. (Aconteceres de un viaje a Córdoba en el Año Mil). Iruña (Navarra): Editorial Mintzoa, 1991. Finalista del Premio Herralde de Novela 1990. Reeditada como El viaje de la reina. Barcelona: Emecé, 1997.

El estrellero de San Juan de la Peña. Zaragoza: Mira Editores, 1992.

Ermessenda, condesa de Barcelona. Barcelona: Lumen, 1994. Premio Femenino Singular 1994.

Las damas del fin del mundo. Barcelona: Grijalbo, 1999.

Siglos XII-XIII: dos novelas independientes del resto

La reina Urraca. La agitada vida de una mujer en el fascinante mundo de la Edad Media. Madrid: Temas de Hoy, 2001.

La cajita de lágrima. (De cómo la condesa de Haro y un caballero del Languedoc unieron sus destinos en la batalla de las Navas de Tolosa). Barcelona: Salamandra, 1999.

Siglos XV-XVI: la trilogía de la Reina Isabel y un epílogo: América

Isabel, la reina. Las hijas de la media luna. Vol. I. El tiempo de la siembra. Vol. II. El sabor de las cerezas. Vol. III. Barcelona: Mondadori, 2001

América. La aventura de cuatro mujeres en el Nuevo Mundo. Barcelona: Mondadori, 2002.

Siglo XIX: dos novelas zaragozanas

Romance de ciego. Barcelona: Martínez Roca, 2005. Premio Alfonso X el Sabio 2005.

La artillera. Una lucha de España por la libertad. Santillana: Suma de Letras, 2008.

Siglo XX:una novela epistolar. Época de Primo de Rivera

Te lo digo por escrito. Una historia de amor imposible en la España de los años veinte. Barcelona: Martínez Roca, 2006

rayaaaaa

Para terminar

La obra de Ángeles de Irisarri se caracteriza por la singularidad de los recursos literarios. Y por la enérgica protesta, en clave de humor, contra los abusos a que han sido sometidas las mujeres a lo largo de la historia.

En este artículo he querido destacar su gran acierto en la elección de las narradoras. Cuando acabamos las lecturas siguen zumbando en nuestros oídos la voz de mando de la reina Toda, el soniquete de la condesa de Barcelona y los gritos de protesta de la reina Urraca.

Llama la atención el discurso a doble voz de Isabel la Católica y las voces enérgicas de la abadesa de las Clarisas y la de la madre Rafols. Y nos sorprenden las expresiones castizas de Casta Álvarez y las conversaciones íntimas de Agustina de Aragón y su hermana Quimeta.

En cambio, cuando el narrador es un varón, el tono se neutraliza. Por eso no recordamos con tanta nitidez la voz del protagonista de El estrellero de San Juan de la Peña ni la de La cajita de lágrima.

Sus narradoras cuentan historias por el mero placer de dejar por escrito un testimonio que se ajuste mejor a lo que fue la historia de las mujeres.

En estas historias del pasado vemos anticipados muchos problemas de nuestro presente. Y la lección es clara. No podemos vivir al margen de nuestra propia historia y, las mujeres, como Mínimo en El estrellero de San Juan de la Peña, tenemos que escribir “nuestros ayeres” para que sea mejor nuestro presente.

Carmen Romeo Pemán.

Imagen principal. Libros de Ángeles de Irisarri. Foto: Carmen Romeo Pemán.

Espiral de lunas: la naturaleza cíclica de las mujeres

¡Me encanta la luna! Soy una enamorada, una loca, una fanática obsesionada con la Luna. Hace unos días tuve la oportunidad de conocer un proyecto hermoso que me volvió aún más lunática. En Bogotá, Colombia, territorio Andino y Muisca, nació una apuesta de vida: “Espiral de Lunas”. Un proyecto autogestivo y pedagógico, liderado por Bxisqua, un colectivo de mujeres que busca crear espacios que nos permitan conectarnos con nuestro ser cíclico.

Bxisqua es una palabra chibcha que significa plantar y parir. El grupo Bxisqua quiere promover y divulgar el conocimiento adquirido en sus experiencias con la siembra de luna, el uso de dispositivos alternativos a lo desechable y el trabajo en el reconocimiento de nuestro ser cíclico. Y, sobre todo, nuestra relación con los ciclos de la luna y, por ende, con la tierra.

“Espiral de Lunas” es una propuesta práctica para entender la naturaleza cíclica femenina. Desde que nació, en el año 2017, se ha convertido en una oportunidad para que las mujeres se reencuentren consigo mismas. El proyecto intenta materializar la sabiduría de la Madre y reconocer el tiempo como la expresión del movimiento. Y, sobre todo, entender lo cíclico como fundamental en la vida, la muerte y el renacimiento.

15401184_112178669277519_8387509556236449179_n

“Espiral de Lunas” nos ayuda a hacer un trabajo de introspección, llegar a la naturaleza cíclica femenina y reconocer nuestros ciclos en sincronía con las fases de la luna. Si usamos este lunario y en cada ciclo lunar marcamos los días que menstruamos y nuestro periodo fértil, podremos comprender los diferentes momentos por los que transita nuestro cuerpo. Esto está relacionado con la importancia de registrar cada día las emociones, sensaciones, percepciones, sueños y deseos significativos de nuestra vida. Luego, en un ejercicio de retrospectiva, revisaremos nuestro registro y podremos contar con los elementos necesarios que nos ayudarán a descubrir cómo se expresa nuestra naturaleza cíclica en beneficio propio, en el de otras mujeres y en el de la humanidad.

27332414_342950419533675_1205110683229662491_n

El lunario, o calendario lunar, está compuesto por trece ciclos, cada uno acompañado de un sincronario, una mándala elaborada a mano alzada y frases inspiradoras como complemento del aprendizaje. Un sincronario es una rueda que muestra las diferentes fases de la luna durante los doce meses del año. La lectura comienza en la parte de abajo con la Luna Nueva Oscura. Allí empezamos un movimiento contrario al de las manecillas del reloj y hacemos una eterna espiral de lunas.

El ciclo de la luna nos conecta con la sabiduría de lo cíclico y con los arquetipos femeninos, sea cual sea nuestra etapa vital. “Espiral de Lunas” permite conocer con antelación las cuatro fases de la luna, eclipses, equinoccios y solsticios. De esta forma nos podemos sintonizar de manera consciente con su influencia sobre nuestra vida. El lunario nos invita a hacerlo nuestro coloreándolo, escribiendo y expresándonos con él.

En el marco del proyecto, las mujeres de Bxisqua diseñan y realizan talleres sobre la utilización del lunario como herramienta de introspección femenina. Pretenden llegar al auto reconocimiento del potencial de la naturaleza cíclica de las mujeres y su empoderamiento. También participan en espacios de autogestión como, por ejemplo, en mercados agroecológicos y en escenarios de comercio justo. Y, por supuesto, intercambian saberes y círculos de tejido de pensamiento.

 

La tradición de la Mujer Sabia es una espiral
(THE WISE WOMAN TRADITION IS A SPIRAL)
by Susun S Weed

El símbolo de la Tradición de la Mujer Sabia es una espiral.
Una espiral es un ciclo de medida que se mueve a través del tiempo.
Una espiral es el movimiento alrededor y más allá de un círculo, regresando siempre a sí mismo, pero nunca exactamente al mismo lugar.
Las Espirales nunca se repiten.
El símbolo de la Tradición de la Mujer Sabia es la espiral.
La espiral es el caldero burbujeante.
La espiral es el rizo de la ola.
La espiral es la elevación del viento.
La espiral es el remolino de agua.
La espiral es el cordón umbilical.
La espiral es la gran serpiente.
La espiral es el camino de la tierra.
La espiral es el giro de la hélice.
La espiral es la rotación de nuestra galaxia.
La espiral es el coraje suave.
La espiral es el laberinto.
La espiral es la atracción útero-marea-Luna.
La espiral es su vida individual.
La espiral es el pasaje entre mundos: el paso del nacimiento a la muerte pasando a nacer.
El camino de la iluminación es la danza espiral de felicidad.
El símbolo de la Tradición de la Mujer Sabia es una espiral.
Doce es el número de orden establecido.
Un paso más allá es trece, el comodín, el primer indivisible, el número de cambios.
Caminando una espiral, inevitablemente se llega a la siguiente etapa única, lo desconocido, la etapa XIII, la oportunidad para el cambio, la ventana de la transformación.
El paso decimotercero crea el espiral.

 

 Mónica Solano

 

 

Imágenes de Bxisqua

 

Reformas en mi vida

Algo ha cambiado en mi vida desde que la escritura llamó a mi puerta. Algo relacionado con mi trabajo y con mi nueva forma de utilizar el tiempo. A este cambio ha contribuido la dinámica que se va imponiendo en muchas empresas y unas reformas que estoy haciendo en mi casa. De ese cambio quiero hablaros aquí.

Muchas empresas enfocan su trabajo a prestar servicios encaminados a ofrecer un producto final a unos clientes. Pero desde hace unos años ha ido cobrando fuerza el concepto de clientes internos, y así lo he experimentado en el SAS (Servicio Andaluz de Salud), donde trabajo como médico de familia. El SAS trabaja para que su producto, la salud, llegue a los andaluces. Pero ya no focaliza su atención solo en los usuarios. Ha empezado a tomar iniciativas dirigidas a sus propios trabajadores.

Mirando los dos lados de la ecuación, la celebración reciente del Día Uno de Mayo fue una buena fecha para recordarme, y recordaros, que es bueno trabajar por y para los trabajadores. Y si extrapolo la situación de mi empresa y la de la obra de mi casa a mi situación personal, me doy cuenta de que, desde hace unos años, también estoy haciendo reformas en mi vida.

La palabra “obra” tiene doce acepciones en el Diccionario de la RAE. Ahí es nada. Me encantó el descubrimiento, porque casi todas me sirven para argumentar lo que os quiero contar sobre mi peculiar visión de trabajar para nosotros mismos.

Recursos

En la primera acepción se dice que obra es cualquier cosa hecha o producida por un agente. Por tanto, el punto de partida debería consistir en buscar los recursos con los que pondremos en marcha cualquier proyecto. Para mi obra he contado con el asesoramiento de buenos profesionales. Sobre todo, del arquitecto y de los albañiles. Los planos del arquitecto y los presupuestos de los distintos oficios están sobre la mesa. Ya tengo material y métodos. De modo que la siguiente pregunta sería: ¿y qué hago ahora?

Programación y ejecución

Pues la respuesta es evidente. Ahora toca empezar a trabajar. Al revisar armarios y cajones me he dado cuenta de la cantidad de tonterías que he acumulado y que no he utilizado en muchos años. Lo comenté con una amiga y me respondió que posiblemente estaba en camino de descubrir la belleza del feng shui. No voy a extenderme en eso, pero sí que nombraré una trilogía de palabras que encuentro muy prácticas para la obra y para mí: vacía, ordena y limpia.

Mientras de mi casa van saliendo tiestos y trastos, tengo la impresión de que en mi mente se van quedando espacios amplios, que no vacíos. Y me gusta. Mientras embalo, friego, tiro y ordeno, me doy cuenta de que en los últimos años ya había empezado a hacer eso sin ser muy consciente de ello. Por ejemplo, hace casi un año decidí dejar de hacer guardias. Gano un poco menos, pero vivo mucho mejor. Y no ha sido lo único que ha cambiado en mi vida. En el escritorio de mi ordenador, por poneros otro ejemplo, he quitado los accesos directos a muchos juegos para sustituirlos por otros como el de este blog.

Me gustaría daros aquí una especie de receta sobre cómo modificar la programación de algunas partes de nuestra vida y cómo instaurar los cambios que deseamos o que necesitamos, pero no puedo ofreceros lo que no tengo. Por eso me limito a contaros un poco mi propia trayectoria que, por cierto, ha tenido mucho de intuitiva y muy poco de programada.

En la vida, como en la escritura, podemos hablar de trabajadores o escritores de brújula o de mapa. Está bien dejarse llevar por la inspiración cuando surge, pero también conviene tener un mapa que nos ayude a saber si nos estamos desviando del camino a la meta que queremos alcanzar. En este sentido es muy interesante el artículo de Ana González Duque, Escritor de mapa, escritor jardinero y escritor paisajista. No somos robots, por suerte, aunque supongo que también el azar pinta algo en esta historia. En mi caso, y sigo con ejemplos de mi evolución personal, lo primero fue conseguir una estabilidad personal y laboral. Con mis hijos ya criados, y un trabajo estable y satisfactorio, decidí que había llegado mi turno y mi afición por la escritura subió en la lista de mis prioridades.

Como el día tiene veinticuatro horas, supongo que poco a poco el tiempo que he venido dedicando a la escritura se ha encargado de demoler intereses antiguos que no echo de menos. Porque está claro que para construir lo que tengo ahora he necesitado destruir mucha paja inútil que consumía buena parte de mi tiempo y de mis recursos.

Resultados

Empezar a escribir, matricularme en cursos de escritura, conocer a mis amigas, formar parte de este blog y de este proyecto está siendo un camino por el que me gusta transitar cada vez más. Porque sigo de obra. En la de casa, va quedando menos. Y en la personal, el proyecto crece y crece, y disfruto tanto que creo que nunca le pondré fin.

Porque, si lo pienso bien, a lo largo de mi vida he seguido la misma sistemática. Al principio mis padres lo hicieron por mí. Me dieron una educación en casa, y una formación fuera de casa, que han sido y son mis mejores recursos. Y sobre la base de su ejemplo, ya adulta e independiente, he seguido planificando mi vida para alcanzar mis metas y objetivos, y he aplicado en mi trabajo las enseñanzas que antes adquirí.

Ahora mismo, para mí, la escritura se ha convertido en un trabajo no remunerado si nos atenemos al aspecto económico. Pero en todo lo demás, no puede ser más gratificante. Puedo calificarla como mi mejor empleo, en el que me doy el gusto de ser a la vez empresaria y cliente, de ser yo misma y hacer lo que hago por el puro y simple placer de querer hacerlo. Y, vista así, como un trabajo placentero, se cumple eso de que “el trabajo es salud” ¡Es cierto! Y como médico os digo que la escritura es para mí hoy una de mis mejores medicinas.

Adela Castañón

Imagen: Pixabay

A todas las maestras. A las treinta y cinco que pasaron por El Frago

 

Hace tiempo que dedico mis afanes a las “Escuelas de El Frago”, donde aprendí las primeras letras y donde recogí las semillas de casi todo lo que he llegado a ser de mayor. Entonces El Frago tenía dos escuelas unitarias. Una de niños y otra de niñas. Un maestro se encargaba de los chicos desde los seis hasta los catorce años. Y una maestra, de las niñas. En los pueblos más pequeños, por debajo de quinientos habitantes, había una sola escuela mixta, regentada por una maestra.

Como muchas hijas de maestras, tuve la suerte de ir a la escuela de mi madre. Ella fue mi primera y mi única maestra desde los seis hasta los trece años, que me llevaron a estudiar a un colegio de monjas a la ciudad. En ese difícil equilibrio de madre y maestra, me transmitió el rigor en el estudio, el amor por la enseñanza y la pasión por la lectura y la escritura, que me han acompañado siempre. Y supo hacerlo con mis compañeras de pupitre.

Mi caso, como el de Lázaro de Tormes, es solo para que “vuesas mercedes” lo conozcan  como ejemplo de lo que entonces era moneda común en las escuelas rurales. Mi madre fue solo un eslabón de una larga cadena. Antes y después, otras maestras entregaron lo mejor de sus vidas a las niñas de muchos “fragos” repartidos por la España Vacía. A todas ellas les rindo este homenaje. Y lo hago recuperando los nombres y las biografías de las treinta y cinco que pasaron por las aulas fragolinas en ciento dieciséis años, desde 1874 hasta que en 1990 se cerraron sus puertas para siempre.

Muchas escuelas públicas se crearon en 1838, pero la enseñanza de las niñas tardó en regularizarse. Las maestras llegaron más tarde que los maestros. En 1848 ya conocemos el nombre del primer maestro fragolino, José Sánchez. Pero hasta 1874 no aparece ninguna maestra.

Siglo XIX

Inés Cervera: 1874-1877. Natural de Luesia, se trasladó desde Asín a El Frago, donde ya estaba su marido, Diego Laporta. Le ofrecieron un buen sueldo, la vivienda y las “retribuciones de los niños no pobres”, es decir, lo que se acordaba cada año que tenían que  pagar los hijos de las familias más acomodadas por ir a la escuela. Hasta 1901, los ayuntamientos pagaron los sueldos, que estaban relacionados con el número de habitantes. Y cobraba más el maestro que la maestra. En 1874 la escuela de niños estaba dotada con 625 pesetas y la de niñas con 442. A los dos años de estar en El Frago murió su hija Avelina, de cinco años, que había nacido en Asín. Su hija Juana, natural de Ejea de los Caballeros, estudió Magisterio en Huesca.

Juana Bonaluque Gállego: 1877–1881. (El Frago, 1850–Ídem. 1889). Estudió Magisterio en Huesca. Juana, Bárbara, Justa y Ramona eran hijas de Martín Bonaluque Giménez y de María Gállego Pérez, natural de Santa Eulalia de Gállego. Y primas hermanas de Manuel Marco Bonaluque, maestro de Biel. Se casó con el fragolino Florentino Laguarta Ardevines, labrador, y tuvieron cinco hijos: Sebastián, Carlos, Luisa, Juan y Estanislada. Su hija Luisa se casó con Generoso Sánchez Ardevines, hijo de José Sánchez, el primer maestro cuyo nombre conocemos.

Leonor Herrero Alvira: 1881–1883. (Fustiñana, 1859-¿?). Era hija de Domingo y Concepción. Estuvo de interina hasta que Simona Paúles ocupó la plaza por oposición. Embid de Ariza, Biurrun, (Navarra) y  Larrasoaña (Navarra) fueron algunos de sus destinos posteriores.

Simona Paúles Bescós: 1883–1913. (Aísa, Huesca, 1843-¿?). Esta hija de Romualdo y Jacinta estudió Magisterio en Huesca. Se casó con Pedro Uhalte Alegre (Villarreal de la Canal, Huesca, 1840–¿?), también maestro, y vivieron treinta años en El Frago. Los dos prepararon a muchos de sus alumnos para que salieran a estudiar y dieron clases de repaso a los adultos. En la primera etapa de la escolarización del pueblo, lograron una estabilidad y una continuidad educativas que favorecieron la disminución del analfabetismo. Por ejemplo, mi propia abuela tenía una letra primorosa –con faltas de ortografía, claro, y llevaba las cuentas de su casa en sus “Cuadernos para Apuntaciones”. Todo se lo había enseñado doña Simona.

Tuvieron varios hijos: María Teresa (Villarreal 1874–Sádaba, 1918), maestra, casada con Bonifacio Guillén Luna. Pedro (El Frago, 1884–Petilla de Aragón, Navarra, 1950), practicante. Y María Esperanza (El Frago, 1888–Ídem, 1889).

Siglo XX. Hasta 1936

Teresa Lacueva Gresa: 1913–1913. Estudió Magisterio en Teruel. Su primer trabajo consistió en cubrir la vacante que quedó en El Frago por la jubilación de Simona Paúles.

Felisa Medina Pérez: 1913–1917. (1846-¿?). Esta maestra de Guadalajara pasó a depender del rectorado de Zaragoza en 1908, cuando la destinaron a Villar de los Navarros en esta provincia. Llegó a El Frago por traslado, donde se jubiló.

Ignacia Brígida Lazcano Torres: 1917–1918. (Matute, Logroño, 1878-¿?). Estudió Magisterio en Huesca. Llegó por traslado, procedente de Torrente de Cinca (Huesca) y, también por traslado, se fue a Viniegra de Abajo (Logroño). Protestó enérgicamente cuando se encontró con problemas de alojamiento y sin local para la escuela. Consiguió que el Ayuntamiento alquilara una casa en la que vivía y en cuya cocina daba las clases.

1921-Escuela de El Frago

Ángela García Alegre con sus alumnas

Ángela García Alegre: 1918–1930. (Zaragoza, 1894–Ronda, Málaga, 1971). En 1918 aprobó las oposciones en Huesca. Estuvo un año en expectativa de destino y en 1919 le dieron en propiedad la Escuela de Niñas de El Frago. Cuando llegó no salía de su asombro. Como el Ayuntamiento no tenía un local para las niñas, le acondicionaron la Herrería Vieja, que todavía conservaba la fragua y las paredes llenas de hollín. Se negó a entrar y abandonó el pueblo. El Gobernador Civil le puso una multa de 250 pesetas y la obligó a volver. Entonces el Ayuntamiento le buscó una habitación de alquiler y, a partir de ese momento, dio las clases en la cocina de su casera, la señora María del Socarrau.

En 1925 su marido, el maestro Bruno Gracia Sieso, llegó desde un pueblo de Soria por el turno de consortes.  Como formaban una familia, con tres hijas, le pidieron al Ayuntamiento que les buscara una casa, pero nadie les alquiló una vivienda. Lo comunicaron a la Inspección de Enseñanza Primaria y al Gobernador Civil, que de nuevo tomó cartas en el asunto. En esta ocasión multó al Ayuntamiento, se llevó a los maestros del pueblo hasta que resolvieran el problema y no permitió que contrataran a otros. Ángela y Bruno, con su decidida actuación, obligaron a que el Ayuntamiento se planteara la necesidad de construir un nuevo edificio escolar. En 1928, Benjamín Biescas y Elisa Carrascón les prestaron su propia casa hasta que se acabaran las obras de las escuelas.

Entre 1921 y 1935 nacieron sus ocho hijos: Angelina (Zaragoza, 1921-Granada, 2008), María Rosa (Zaragoza, 1922–Ronda, 2009). Blanca (Zaragoza, 1924), Gabriel (Zaragoza, 1926–Ídem, 1929), Ana María (Zaragoza, 1928-Ronda, 2016), Carlos (Zaragoza, 1930-Ronda, 2018), María del Carmen (Ronda, 1935–Ronda, 1936) y Miguel Ángel (Ronda, 1935).

Ángela García fue una maestra escritora. Colaboró en varios periódicos, recibió premios literarios y escribió artículos y cuentos dedicados a la educación de las niñas. El día de la inauguración de las escuelas pronunció una conferencia titulada “La educación de la mujer”.

Dolores Álvarez: 1923-1924. Sustituyó a Ángela García en uno de sus permisos por maternidad, durante un trimestre.

Elisa Carrascón Pitarque: 1926-1928. (Zaragoza, 1883-¿?). Era hija de Joaquín Carrascón y de Catalina Pitarque. No era maestra de profesión. Tenía estudios de piano. Sustituyo a Ángela García mientras construyeron las escuelas.

Estaba casada con el fragolino Benjamín Biescas, que había estudiado Magisterio en Zaragoza. De recién casada llegó a El Frago donde su marido se estableció como comerciante. Además del comercio, desde 1904 hasta 1936, fue secretario del Ayuntamiento. En 1926, pusieron a disposición del Ayuntamiento el comedor de su casa para dar clase a las niñas.

En 1928, ella y toda su familia se fueron a compartir la vivienda del hermano de su marido y ofrecieron su casa, con sus muebles, para que volvieran Ángela y Bruno.

En 1936 se fueron a Madrid por un asunto de enfermedad de Benjamín y no pudieron regresar. Después de la Guerra Civil no le permitieron que se reincorporara a la Secretaría. Desde 1957 Elisa recibió una pensión de viudedad de trescientas pesetas al mes, pagada por el Ayuntamiento de El Frago.

En El Frago nacieron todos sus hijos, Guadalupe (El Frago, 1902–Ídem, 1902), Gregorio (El Frago, 1904 – Ídem, 1907), Clara Alicia (El Frago, 1905-Luna, 1991), Valeriana (El Frago, 1907 – Zaragoza, 1980), y Segundo Benjamín (El Frago, 1911 – Ídem, 1912).

Piedad Ruiz Lapuerta: 1930–1931. (Valtueña, Soria ¿?-¿?). Estudió Magisterio en Huesca. Aprobó las oposiciones de 1932 y en 1933 la destinaron a Borja.

Raimunda Casabón Girón: 1932–1933. (Zaragoza, 1909–Huesca, 2003). Era hija de Teodoro Casabón y Pilar Girón y estudió Magisterio en Huesca. De El Frago se trasladó a Ayerbe y después a Huesca.

Asunción Rodrigo: 1933–1934.

19340719. Exp. Escolar. FOTO

Asunción Rodrigo, la maestra, vestida de blanco.

Estudió Magisterio en Zaragoza y en 1933 la nombraron maestra interina de El Frago. Era soltera y llegó acompañada de su hermana. Estaban emparentadas con varias casas del pueblo y eso les facilitó el alojamiento con la familia de “casa Martina”. Fue la madrina de bautismo de su sobrina Purificación Beamonte Lafuente. Como el calendario escolar había cambiado con la II República, tuvo que conciliar la supresión de algunos días festivos con las tradiciones del pueblo.

Exposicioón escolar en El Frago. Celebrada a final de curso y organizada por la maestra Asunción Rodrigo que desarrolló “una gran labor pedagógica y educadora en el poco tiempo que lleva en esta escuela, un curso”. (La Voz de Aragón, 20/07/1934)

Anunciación Ángela Romeo Idoipe: 1934–1935. (El Frago, 1914– Ídem, 1996). Conocida como Angelita de “casa Cecilia”. Primero estuvo un año de interina y después, en 1942, volvió como propietaria.

1935-Doña Isabel y sus alumnas

1935, El Frago. Isabel Peribáñez con sus alumnas delante de la ventana de la escuela de los chicos.

La Guerra Civil (1936-1939)

Las maestras cubrieron las plazas que quedaron vacantes en las Escuelas de Niños por falta maestros. Unos habían muerto, otros estaban represaliados y otros en el frente.  En estos años, de manera excepcional, encontramos a la vez dos maestras en El Frago.

Isabel Peribáñez Sánchez: 1935-1940. Propietaria. Maestra de chicas. A pesar de ser una de las maestras más recordadas, no he conseguido datos de su biografía.

Ángela Sarasa Lasierra: 1936–1936. (Alcalá de Gurrea, Huesca, 1908–Zaragoza, 1991). Maestra de chicos. Estudió Magisterio en Huesca. En los últimos años estuvo destinada en Zaragoza.

Ángela Falo Piazuelo: 1938–1940. (Alcalá de Gurrea, Huesca, 1914-¿?). Maestra de chicos. Dejó muy buen recuerdo entre sus alumnos.

Mercedes Laguarta Dieste: 1940–1942. (El Frago, 1921–Valencia, 2009). Era hija de Miguel Laguarta Giménez y Petra Dieste Charles. En El Frago todos la conocían como María de “casa Buchorno”. Obtuvo el título de maestra por el llamado “plan bachiller”. Sustituyó a Ángela Falo en la escuela de los chicos; y a Isabel Peribáñez y a Ángela Romeo en la de las chicas.  Realizó todas las sustituciones que se produjeron desde que acabó los estudios hasta que se casó con Vicente García Aznar. Después ejerció en Trasmoz y Maluenda. Tuvo tres hijos, José (Leciñena, 1943), Mari Flor (Estartit, Gerona, 1946) y Javier (Valencia, 1964).

31113533_1933385716971737_2505777838536261632_n (1) - copia

Ángela Romeo Idoipe, la segunda por la izquierda, fue la primera maestra propietariaa de la posguerra. Raimunda Casabón, la quinta, había estado el curso 1932-1933.

1940-1969. La posguerra. Hasta la escuela mixta

Anunciación Ángela Romeo Idoipe: 1942–1945. (El Frago, 1914–Ídem, 1996). “Angelita de casa Cecilia”, como la llamaban, era hija de Basilio Romeo Romeo y de Nicasia Idoipe Cortina. En 1941 aprobó las primeras oposiciones de la posguerra y obtuvo la escuela de El Frago en propiedad. En 1945 se fue a Lérida por concurso de traslado y se jubiló en Barcelona. Se casó con Rafael Sender Garcés (Huesca, 1915-Barcelona, 1996) y tuvieron dos hijos, Rosa María (Lérida, 1946) y Rafael (Lérida, 1950).

Natividad Josefina Magallón Pastor: 1945–1945. (Calanda, 1902–Ídem, 1974). Sustituyó a Ángela Romeo en un permiso por asuntos propios.

Escolástica Marco Marco: 1945–1945. (Biel, 1922–Alcañiz, Zaragoza, 2005). Fue la segunda sustituta de Ángela Romeo. Era hija de Francisco Marco Arenaz y María Marco Campos, estudió Magisterio y se casó con Luis Marco Bueno (Biel, 1919–Alagón, 1982). Luis era hijo Delfina Bueno, maestra de Biel, y nieto de Manuel Marco Bonaluque, natural de El Frago, uno de los primeros maestros fragolinos que desempeñó casi todo su ejercicio profesional en Biel.

Asunción Pemán Marco: 1946–1972. (Biel, 1916–Zaragoza, 2003). Era hija de Constantino Pemán Otal, maestro de Biel, y de Pascuala Marco Castán, también maestra. Cuando murió su madre, la llevaron con una tía para que estudiara Magisterio en la Escuela Normal de Valencia (1931-1935). Había aprobado los dos primeros ejercicios de las oposiciones que se estaban celebrando en 1936 y que se suspendieron con la sublevación militar. Pasó la Guerra Civil en Biel, sin trabajar, y aprobó las oposiciones de 1941. Fue maestra propietaria provisional de Orés (1941-1942) y de Biel (1942-1943). Propietaria definitiva de las escuelas graduadas de Ejea de los Caballeros (1943–1945). Por traslado llegó a la Escuela de Niñas de El Frago (1946–1969), siete años antes que su marido.

En 1943 se había casado con Gregorio Romeo (El Frago, 1912-Ïdem, 1969) en Biel, donde los dos ejercían de maestros. Después fueron maestros de Ejea y El Frago. Tuvieron dos hijas: Concepción “Maruja” (Ejea de los Caballeros, 1944) y Carmen (El Frago, 1948).

A la muerte de su marido se cerró la Escuela de Niños y ella se convirtió en la primera propietaria de la recién creada escuela mixta (1969–1972). En 1972 se trasladó a Zaragoza, a la escuela “Andrés Manjón”, donde se jubiló a los 67 años.

31069060_1933074600336182_2807942377086386176_n

Valencia, 1930. Saliendo de la Escuela Normal. Asunción Pemán Marco, la de la derecha, fue la última maestra de la Escuela de Niñas de El Frago y la primera de la Escuela Mixta.

1969-1984. Escuela mixta

Mari Nieves Pérez Tolosana: 1969–1970. (Luna, 1949). Hija de Leoncio y Victoria. En 1967 obtuvo el título de Magisterio en Zaragoza. Se estrenó de maestra en El Frago, sustituyendo a Asunción Pemán, en un permiso por enfermedad. Acabó su carrera profesional en la provincia de Gerona, donde también ejercía su marido de veterinario.

Flora Relancio Sanz: 1970–1971. (Ejea de los Caballeros, ¿?). La segunda sustituta de Asunción Pemán.

Consolación Lajusticia Villabona: 1972–1973. Llegó como maestra propietaria en el mismo traslado que Asunción Pemán se fue a Zaragoza. Al año siguiernte conisguió el traslado a Cataluña.

Nieves Escartín Cobo: 1973-79 (Barluengua, Huesca, 1948) Estudió Magisterio y Filosofía y Letras (Historia) en Zaragoza. Está casada y tiene una hija. En 1973 llegó a El Frago como maestra propietaria y, salvo en los dos paréntesis de licencia por estudios, dedicó sus afanes a la educación y a las actividades culturales del pueblo. Desde 1973 hasta 1975, tuvo una licencia por estudios y la sustituyó Leonor Auría Biesa. Posteriormente realizó un curso de Educación Especial de cuatro meses y la sustituyó Alfonso Ortiz Herrera.

El día 17 de enero de 1979 salió en el BOE la supresión de la escuela de El Frago y la cesaron por escuela suprimida. A pesar de tener la escuela suprimida, siguió dando clases todo el curso. El año siguiente lo pasó como propietaria provisional en Zaragoza. Después dos cursos destinada en Quinto de Ebro y acabó su vida profesional en Zaragoza. Como no se llegó a cumplir la orden del BOE con la que se había cesado a Nieves, la última propietaria de El Frago, la escuela siguió unos años más.

En una conversación reciente me decía: “Durante mi estancia viví una relación muy personal con mis alumnos y sus familias y unas experiencias muy gratas y afectivas con la Sociedad Cultural y Recreativa La Fragolina de la que me hice socia”. Además asistió a las reuniones que se celebraron en el colegio, presididas por el ingeniero de ICONA, para estudiar un proyecto agrícola-ganadero que pretendía dinamizar el campo y se integró bien en la vida del pueblo. Sus alumnos guardan un buen recuerdo.

Leonor Auría Biesa: 1973–1975. (Luna, ¿?). Sustituyó a Nieves Escartín. Es hija de José Auría Castillo y Humildad Biesa Otal, natural de Biel, y está casada con Satur Tarragüel Liso. En 1990 se trasladó de Uncastillo a Ejea de los Caballeros.

Gema Tomás Valzagón: 1979–1981. (Puebla de Híjar, Teruel, ¿?). La nombraron interina como consecuancia del traslado a Zaragoza de Nieves Escartín.

Ángela Gómez: 1981–1982. (El Barco de Ávila, ¿?). Los alumnos habían disminuido, solo quedaban diez.

Concepción Martínez: 1982–1983. (Fuendejalón, ¿?). Ese año descendió la matrícula a seis alumnos.

Ángeles Domínguez: 1983–1984. (Ejea de los Caballeros, ¿?). Al acabar el curso, dado el escaso número de alumnos, se propuso cerrar la escuela.

1984-1990. Guardería de la Diputación Provincial de Zaragoza. Asociada a Luna

Para evitar el cierre, el alcalde, Alejandro Ardevines,  adoptó la fórmula de guardería de asociada a Luna. Pero se impartían todos los niveles de Educación Primaria.

Carmen Laplaza Idoipe: 1984–1985. (El Frago, 1958). Es hija de Pablo y de Natividad. Estudió Magisterio en Zaragoza. Está casada con Bernardo Palacio Bernués. “El Ayuntamiento me propuso como maestra el primer año que funcionó la escuela-guardería. Sólo estuve un año porque en septiembre nació mi hija Sonia”. (Conversación con Carmen Laplaza, 23/04/2013). Al año siguiente le sucedió un maestro, Antonio Berdor Bailo: 1985-1986.

Ascensión Lamarca Laborda: 1986–1987. (Biota, ¿?) El curso 2017-2018 la encontramos de  profesora de infantil en el CEIP “San Juan de la Peña” de Jaca.

Maria Soledad Berges Asín: 1987–1988. (Zaragoza, 1962). Es hija de José María Berges Laguarta, de El Frago, y de María Sierra Asín Jiménez, de Biel. Estudió Magisterio en Zaragoza. Se casó con Francisco Vives. Tiene dos hijos, Javier y Sonia. Actualmente trabaja en el campo sanitario.

Ana Cristina Domínguez Frago: 1988–1989. (Ejea de los Caballeros, ¿?). Llevó la escuela en colaboración con Pilar Abadías (Ejea de los Caballeros, ¿?). En el contrato del Ayuntamiento figuraba como titular Ana Cristina.

Dolores Garde: 1989–1990. (Luesia, ¿?). Se cierra el ciclo. En 1874 llegó Inés Cervera natural de Luesia, de cuya vida tenemos pocos datos. En 1990 Dolores Garde fue la última, también natural de Luesia. Hasta la fecha, no he localizado datos para biografiarla.

Para terminar

El elevado número de licenciados y la buena escolarización de El Frago se debieron al clima cultural creado por varios matrimonios de maestros que se asentaron allí desde fechas tempranas: Inés Cervera y Diego Laporta estuvieron tres años. Simona Paúles y Pedro Uhalte, treinta años. Ángela García y Bruno Gracia, once años. Asunción Pemán y Gregorio Romeo, veinticinco años. Y el caso excepcional de Benjamín Biescas y su mujer Elisa Carrascón que, aunque no eran maestros propietarios, colaboraron con los maestros y dieron clases de repaso desde 1904 hasta 1936. Don Benjamín se propuso alfabetizar a todo el pueblo. Y lo consiguió. Muchas niñas aprendieron a tocar algunas canciones en el piano de doña Elisa.

En este ambiente, la gente realizó verdaderos esfuerzos por sacar a estudiar a sus hijos. La cantera de maestros fragolinos permitió que, cuando la Administración no cubría las vacantes, el Ayuntamiento recurriera a los titulados del pueblo. En el siglo XIX, a Mariano Sánchez Barrio, a Juana Bonaluque Gállego y a Manuel Marco Bonaluque. En el siglo XX, a Benjamín Biescas Guillén, a Gregorio Romeo Berges, a Ángela Romeo Idoipe, a María Mercedes Laguarta Dieste, a Carmen Laplaza Idoipe y a María Soledad Berges Asín.

Solo así se entiende que las escuelas se construyeran “a vecinal”, la versión antigua del actual crowdfunding. Y que los gastos de las obras se pagaran con un préstamo avalado por los vecinos que tenían alguna renta o un jornal fijo.

El Frago no fue una excepción. Hubo otros “fragos” de los que salieron alumnos bien formados y en los que se erradicó el analfabetismo gracias a la esforzada labor de sus maestros.

En este artículo me he centrado en las maestras. A ellas les corresponde la lucha titánica por conseguir que todas las niñas fueran a la escuela y que recibieran una enseñanza de calidad. El primer derecho hacia la igualdad.

Ellas son una parte importante de nuestras genealogías. Si conocemos bien nuestras raíces y si valoramos el esfuerzo de las mujeres que nos precedieron, nos sentiremosmás seguras de nuestro lugar en el mundo y tendremos más fuerza para defender nuestros derechos.

Me gustaría que otras os animarais a sacar a la luz a todas las mujeres de vuestros pueblos y ciudades. Que entre todas tejiéramos una tupida red para poder caminar con pasos más firmes.

Carmen Romeo Pemán

Imagen principal. 1943, Asunción Pemán Marco con sus alumnas. Foto de Gregorio Romeo Berges.

Referencia bibliográfica. Carmen Romeo Pemán, “De las Escuelas de El Frago”, Institución Fernando El Católico, Zaragoza, 20014.

Presentación libro

Once libros que regalar este Sant Jordi

Confieso que admiro y envidio a quienes pueden coger el día libre en Sant Jordi en Barcelona. De todas las fiestas de mi comunidad, esta es la que más me gusta. No por la historia en sí, en la que un príncipe que nunca antes se había preocupado por la suerte de los campesinos rescata de las garras de un dragón a una princesa en apuros. La celebración de Sant Jordi me gusta porque la ciudad entera se viste de rojo y amarillo, hay tenderetes con rosas en todas las esquinas y, sobre todo, hay libros. Libros en puestos, libros en librerías, libros en las manos de la gente. paraíso.

Sin embargo, tanta oferta puede llegar a abrumarnos un poco y acabamos eligiendo una novela por la portada o porque, bueno, tenemos prisa, las colas son largas y no podemos perder el tiempo buscando con un criterio definido.

Este año he querido enfrentarme con ayuda a la búsqueda del libro. Os presento una lista confeccionada con las recomendaciones de autores, editores, reseñadores y lectores en la que nos cuentan qué libro regalarían ellos este Sant Jordi y por qué.

Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas. Roca editorial de libros.

Recomendado por Gabriella Campbell. Autora y correctora.

Yo recomiendo Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas, el libro más divertido que leí el año pasado. Pero Cañadas no solo produce entretenimiento en estado puro: es también un artesano delicioso de la palabra.

Recomendado por Cristina Jurado. Autora y directora de la revista Supersonic.

“Las Tres Muertes de Fermín Salvochea”, de Jesús Cañadas, porque traslada una aventura protagonizada por niños a una Andalucía reconocible del siglo pasado, en la que los monstruos conviven con las pesadillas de la miseria humana.

9788416700851Sinopsis: En marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria.

Esto es Historia. El resto de estas páginas podría no serlo.
1907. Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, falleció en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decidió contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián.

1873. El joven Juaíco empezó a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcó en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.

1907. Un enigmático teatro de los horrores llegó a Cádiz. Brutales asesinatos se sudecieron en los callejones de la ciudad. Sólo Sebastián y sus amigos pudieron encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y protegieron a Cádiz del mal antiguo que anidaba en sus entrañas.

Fat city, de Leonard Gardner. Underwood Editorial

Recomendada por Víctor Blanco. Autor, editor de Ronin Literario y director de la revista Windumanoth

Una historia de boxeo, obsesión y perdedores que reaparece con una edición perfecta.

9788494579905

Sinopsis: Ambientada en la deprimida localidad de Stockton (California), Fat City es el retrato descarnado de una serie de personas, en palabras de Gardner, «aplastadas por la monumental desdicha del presente». Los cabezas del cartel son dos boxeadores que recorren sendas paralelas hacia la ruina: por un lado, Billy Tully, un cansado púgil de veintinueve años que reparte su tiempo entre bares, hoteles mugrientos y deshumanizadores trabajos a jornal. Por otro, Ernie Munger, un mediocre aspirante a profesional de dieciocho años con pocas perspectivas de futuro, responsabilidades crecientes y ambiciones que se van desvaneciendo. Cada uno es un reflejo deformado del otro: Tully ve quién era. Ernie, en quién se convertirá.

Buenos presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman. Timun Mas

Recomendada por Consuelo Abellán. Lectora. 

Porque es descacharrante y le gustaría a cualquiera, aunque no sea amante del género.

9788448006983Sinopsis: Las Buenas y Acertadas profecías de Agnes la Chalada, Bruja, es el único libro fiable de profecías, escrito en 1655, antes de que ella explotara. Según este tomo, el fin del mundo tendrá lugar el próximo sábado. Los ejércitos del Bien y del Mal se están agrupando, la Atlántida está resurgiendo, llueven sapos y los ánimos están algo alterados así que… todo parece ajustarse al Plan Divino. De no ser por un ángel quisquilloso y un demonio buscavidas que han vivido a costa de los mortales desde el comienzo de los tiempos y que no están dispuestos a aceptar tan fácilmente eso del «Fin de la civilización tal y como la conocemos». Y… ¡vaya por Dios! ¡Parece que alguien ha hecho desaparecer al Anticristo!

Los ninjas de Koga y su código secreto, de Yamada Fûtarô. Quaterni.

Recomendada por David Touron. Editor de Ronin Literario.

Con la intención de alejarme de las recomendaciones mainstream, diría que “Los ninjas de Koga y su código secreto”, de Yamada Futaro, es un libro romántico que regalar en St Jordi a tu pareja. Se trata de una historia tipo “Romeo y Julieta” pero con ninjas mutantes y mucha acción.

9788494030123Sinopsis: Para resolver el conflicto por su sucesión, el shogun Ieyasu Tokugawa, anula la prohibición de guerra y convoca un duelo a muerte entre dos clanes de ninjas rivales, los Iga y los Kôga. El vencedor gobernará Japón durante los próximos mil años. Cuando comienza la cruenta lucha, florece un inesperado romance entre Gennosuke y Oboro, los próximos líderes de cada clan, cuyos destinos están inexorablemente unidos a los de sus familias. Los desventurados amantes deberán elegir entre el amor verdadero y el destino. ¿Podrán acabar con una rivalidad de cuatrocientos años? ¿Triunfará la vida o la muerte?

 

Delbaeth Rising. Camino del odio, de Gonzalo Zalaya y Víctor Blanco. Ronin Literario.

Recomerndad por Alister Marion. Autora.

Yo recomiendo la novela Delbaeth Rising: Camino de Odio. A pesar de lo que pueda hacer pensar el título, creo que se trata de una novela idónea para estas fechas. Entre otras cosas porque el amor que el protagonista siente hacia sus amigos será el motor de la acción y el motivo por el cual tienen lugar algunas de las escenas más inolvidables de la historia. Y además, se trata de una novela intensa y directa que sin duda hará las delicias de los amantes de la fantasía.

delbaeth-rising-camino-de-odio.jpg.pngSinopsis: Una vieja fe resurge y no admite competencia. Verdaderas fortunas y un poder como nunca antes ha conocido el Reino se están amasando bajo la bandera de Aron, dios de los khalusitas. Su líder, Gumbald el Rubio, ha conseguido ascender de simple mercenario a hombre de confianza del rey.

Pero otro ascenso se está llevando a cabo desde los pozos de lucha. Elfo, loco, gladiador, héroe: Delbaeth el Cortador, última esperanza del consejero real para salvar el trono. Acompañado del mediano Ratón, Delbaeth desatará una tormenta de acero y sangre sobre las hordas de sacerdotes racistas que están persiguiendo a las criaturas no humanas.

Conoce a un héroe diferente y sumérgete en una Fantasía cruda y adulta. Aquí encontrarás hechizos, paisajes increíbles, conspiraciones, pero sobre todo combates. Muchos, muchos combates. Contempla, lector ávido de aventuras, el ascenso del Cortador.

Bienvenido al CAMINO DE ODIO.

La historia de tu vida, de Ted Chiang. Alamut editorial

Recomendada por Javier Castañeda de la Torre. Autor. 

La historia de tu vida es una compilación de relatos de corte muy diferente, desde lo fantástico a la CiFi Hard, con un montón de ideas alucinantes y con relatos muy emotivos. Para mí sin duda es lo mas original de los últimos años.

9788498891010Sinopsis: Una torre que se alza sobre la llanura mesopotámica hasta tocar la bóveda del cielo. Dos hombres que alcanzan un grado de inteligencia tan alto que se asemejan a dioses. La prueba de que las matemáticas carecen de sentido. Un lenguaje alienígena que permite a quienes lo leen expandir su consciencia a lo largo del tiempo. La cábala y la teoría de la preformación se combinan en una Inglaterra victoriana salida de nuestros sueños, o de nuestras pesadillas. Ante la llegada de los meta humanos, la ciencia humana se ve reducida a una nota a pie de página. En un universo donde Dios existe sin que quepa ninguna duda, ¿es posible no amarle? Y si pudieras programarte para ignorar las apariencias, ¿te arriesgarías a perder toda percepción de la belleza humana? Ted Chiang, galardonado con el premio John W. Campbell Jr., brilla como una nova en el firmamento de la ciencia-ficción. Con un premio Hugo, tres Nebula, un Sturgeon, un Kurd Lasswitz, dos Seiun, un Sidewise y dos Locus, La historia de tu vida es un libro imprescindible y será llevado al cine por Denis Villeneuve con Jeremy Renner y Amy Adams.

Experimental Film, de Gemma Files. Biblioteca Carfax.

Recomendado por el equipo de La Nave Invisible. Blog de literatura escrita por mujeres. 

Puede que la premisa parezca sencilla (una vieja leyenda eslava oculta en unos cinta de cine antigua), pero tras las páginas de esta novela se esconde mucho más: la obsesión por triunfar, por ser alguien y hacer algo por ti mismo; la lucha por lo que amas, aunque duela; la presión de la familia. Files trasciende el misterio y llega hasta el lector creando unos personajes tangibles.

experimental-film.jpg.png

Además, muestra la realidad de una familia con miembros en el espectro autista, con una sensibilidad y una cercanía que solo es capaz de transmitir quien está en ese punto. Si además os gusta conocer algo de historia de cine canadiense, es una historia que disfrutaréis.

Sinopsis: Lois Cairns, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y las películas perdidas de quien se cree que es la primera directora de cine de Canadá. Al investigar su trabajo, Lois descubre que esa directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazan con perseguirla a ella también.

 

Nación, de Terry Pratchett. Timun Mas

Recomendada por JC Teso. Lector.

Por retratar de forma genial dos conflictos: el generacional y el cultural.

9788448038380Sinopsis: El día que el mundo se acaba, Mau está volviendo a casa desde la isla de los Muchachos, después de superar el ritual de paso de la adolescencia a la edad adulta. Pero entonces llega la ola, una ola gigantesca que lo destruye todo y trae consigo una goleta, la Sweet Judy, que navegará por la isla y atravesará su jungla. Cuando el barco se estrella, solo se salva un alma, una chica calzones, llamada así por atuendo, lejanamente emparentada con la familia real de un lejano país en otro continente. La aldea ha desaparecido, la Nación y todo cuanto Mau conoce y ama han desaparecido. Ahora sólo quedan él, la chica calzones y una gran cantidad de malentendidos. Juntos deben crear una nueva Nación a partir de los restos. Crear una nueva historia.

 

La ley del Milenio, de Trudy Canavan. Fantascy.

Recomendado por Caryanna Reuven. Autora.

Vamos a salirnos un poco de lo de siempre. Pienso en algo juvenil aprovechando que acaba de salir el último tomo de La Ley del Milenio de Trudy Canavan. Recomiendo la trilogía porque los personajes son alucinantes, por la colaboración y cómo se ayudan entre ellos, por el desarrollo del malo y por la trama tan interesante con viajes entre mundos y cómo funciona la magia y cómo se puede usar la magia como “tecnología”.

9788415831839Sinopsis: Cuando, en un imperio donde la revolución industrial se alimenta de magia, el estudiante de arqueología Tyen desentierra un libro antiguo, se abre la puerta a un reino de misterio y peligro. Entre sus páginas está encerrado el espíritu de Vella, una hechicera cuya sabiduría, acumulada a lo largo de los siglos, incluye información vital sobre el cataclismo que se avecina.

En cambio, la joven Rielle vive en una tierra gobernada por sacerdotes donde el uso de la magia está prohibido. Sin embargo, ella siente que tiene talento para la hechicería y sabe que hay alguien en la ciudad dispuesto a enseñarle a utilizarla. ¿Se atreverá a enfrentarse a la ira de los Ángeles para iniciarse en el aprendizaje de la magia?

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers. Insólita editorial

Por Santiago García Solans. Reseñador, autor del blog Sagacomic.

Para San Jorge yo siempre regalaría “El Señor de los Anillos”, un clásico de valor universal que me cambió la vida cuando lo leí de jovencito y me encontraba en un momento de definición de mis gustos literarios y vitales. Creo que es un libro atemporal y maravilloso que todo el mundo debería leer a lo largo de su vida.
Pero como es muy posible que ya se haya leído, un libro más actual que regalaría con los ojos cerrados (siempre que supiera que el destinatario tiene cierto gusto por el género) sería “El largo viaje a un pequeño planeta iracundo”. Una lectura tan apasionada como, se me antoja, apasionante, llena de personajes carismáticos a los que es inevitable coger cariño.

9788494702044

Cadenciosa, sin grandes sobresaltos, pero con mucha fuerza, un gran ritmo y un tono amable en general en su forma de abordar los conflictos, optimista, aunque sin desdeñar el drama y la pena, con un final cerrado y sin cabos sueltos que deja al lector embargado en cierta tristeza. Un space opera de lo más especial.

Sinopsis: Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

 

El domador de lagartijas, de María Dolores García Pastor. Palabras de agua. 

Recomendado por Juan de Dios Garduño. Escritor y guionista.

Me gustó porque es una hitoria muy dura narrada por una persona de izquierdas que está siendo represaliada. Habla sobre la discapacidad, la superación y la igualdad en una época en la que estos temas apenas se tenían en cuenta. Toca, incluso, el tema del feminismo.

el-domador-de-lagartijas-portada.pngSinopsis: Aurora y Ginés son dos niños que viven en un pueblecito español de la posguerra. Ninguno de los dos va a la escuela, lo que les permite vivir una infancia en libertad más allá de sus respectivos problemas familiares. Su vida cambiará con la llegada de una joven maestra, que busca el anonimato de la vida rural, y la irrupción de un circo ambulante en la rutina de sus días. Las intrigas del hijo falangista del alcalde traerán la desgracia al padre de Aurora, un viudo republicano que intenta seguir adelante tras la derrota cuidando de su hija y de su cuñado inválido.

La abuela de Ginés, el tío de Aurora, el funambulista del circo Odeón, o el maqui que sobrevive a duras penas en el monte, son otros de los personajes que conforman esta novela coral sobre la infancia y los sueños, sobre las derrotas impuestas y los pequeños triunfos que todos llevamos dentro.

Por último… Las recomendaciones de origen cuántico

Cuando se me ocurrió pedir recomendaciones, el primero que me vino a la mente fue Arkaitz. Él está detrás de Origen Cuántico, un blog de reseñas escritas desde las tripas, y que de momento no me ha defraudado nunca con sus críticas. Total, que una sola recomendación se le hacía corta. Y esta es su lista:

CIFI Hard Antología: Axiomático, de Greg Egan

Cifi Hard Novela: Ciudad permutación, de Greg Egan.

Espada y brujería: Solo el acero, de Richard Morgan

Biopunk: Transcrepuscular, de Emilio Bueso

Las mejores novelas del año en español:

  • Arañas de marte, de Guillem López
  • Plata pura, de Nuria C. Botey

Las mejores novelas cortas en español:

  • 36 y UNO, de Nieves Delgado.
  • La chica descalza en la colina de arándanos, de Nieves Mories.
  • La belleza del Uróboros y Horror Vacui, de Javier Castañeda
  • Éxodo (o cómo salvar a la reina), de David Luna
  • CloroFilia, de Cristina Jurado.

Antología de relatos de fantasía oscura: Dark Fantasies, Antología de fantasía oscura, por Mariano Villarreal.

Antología CIFI: La mirada extraña, de Felicidad Martínez. Arkaitz puntualiza que “es de lo mejor en Ciencia ficción, sin duda”.

Fantasía épica: La armadura de la luz, de Javier Miró.

Humor y fantasía: Tres enanos y pico, de Ángel Sanchidrián

Contemporánea y de lo fantástico: La maga y otros cuentos crueles, de Elia Barceló

Un escritor del que hay que leerlo todo: Ismael Biurrun. Arkatiz recomienda especialmente Invasiones.

Otras recomendaciones sin categoría:

  • Proyecto Marte, de JJ Salart.
  • Salir de fase y Mara racha, de José Antonio Cotrina

 

¡Feliz Sant Jordi!

Carla Campos

@CarlaCamposBlog

Imagen de Giammarco Boscaro en Unsplash

 

 

 

La Librería de mujeres de Bogotá. El Telar de las Palabras

En realidad, si la mujer no tuviera existencia salvo en la ficción que han escrito los hombres, uno se la imaginaria como una persona de la mayor importancia, muy heterogénea, heroica y mezquina, espléndida y sórdida, infinitamente hermosa y extremadamente horrible, pero tan grande como el hombre, más grande según algunos. Pero ésa es la mujer en la ficción. En la realidad, como señala el profesor Trevelyan, la encerraban, la golpeaban y la zamarreaban por el cuarto. Virginia Woolf, Una habitación propia.

Hace unos días tuve la oportunidad de conocer un lugar mágico. Un rincón dedicado a las letras de las mujeres. A esas guerreras que han trabajado hasta el cansancio por hacer oír su voz.

Cuando me bajé en la Calle 56 con sexta, Chapinero Alto, en Bogotá, no sabía con qué iba a encontrarme. Solo había leído un artículo en Radionica, que me compartió mi esposo. No tenía otra información y quería saberlo todo. “¿Una librería de mujeres?” Me pregunté cómo era posible que no hubiera oído nada de ella. Pero no era de extrañar. “El Telar de las Palabras” es el único lugar de este tipo que hay en Colombia para saldar la deuda cultural con las mujeres. Más que una librería es un espacio de reconocimiento y promoción de la labor de las mujeres como escritoras.

 

Captura de pantalla 2018-04-12 a la(s) 11.56.04 a.m.Trama Casa Creativa

 

Me paré enfrente del portón de una hermosa casa restaurada, con un estilo inglés, y me tomé unos instantes para mirarla. En una de las columnas estaba la dirección. “Sí, aquí es”, me dije. Luego me giré y me topé con un letrero en un costado de la entrada. Sobre un fondo negro destacaban las letras blancas con el nombre del lugar, “Trama Casa Creativa”, y debajo había una lista con todo lo que se podía encontrar allí. Antes de entrar, “El Telar de las Palabras” ya me resultaba encantador. Toqué el timbré y esperé a que me abrieran. María Isabel Martínez, fundadora de la librería, se acercó con las llaves en la mano. En ese momento no sabía que era ella, pero sin temor a equivocarme le pregunté si podía darme información de la Librería de Mujeres. Me miró y, de inmediato, se presentó con una sonrisa. Sin dudarlo, me invitó a seguir.

El corazón me latía con fuerza, estaba muy emocionada. Me hacía mucha ilusión conocer este rincón de la ciudad.

La magia continuó creciendo cuando entré. Había anaqueles llenos de libros escritos por mujeres. Grandes poetisas y novelistas, autoras noveles, ilustradoras y ensayistas ocupaban todo el lugar. Me sentí dentro de un refugio en el que podía hablar de libros, de escritura y de la vida, con confianza.

En el centro de la librería había dos pequeños sofás muy cómodos y una mesita baja. Todo estaba dispuesto para crear un espacio ideal y para dejarse envolver por el placer de la lectura y el olor de los libros.

Nos sentamos un buen rato, cobijadas por la calidez de una habitación repleta de historias. María Isabel me contó cómo ella y un grupo de amigas, todas muy amantes de la lectura, se embarcaron en este proyecto hace unos años. Estaban motivadas por la ilusión de crear un espacio de mujeres. Un espacio en el que no solo se diera visibilidad a los libros de autoras, sino que también se pudieran debatir y compartir las lecturas.

“Tener una librería de mujeres es un reto”, afirmó mientras charlábamos. Como lectora ávida, María Isabel visitaba muchas librerías y siempre se sorprendía al ver cómo estábamos relegadas. Entonces le surgió la idea de contribuir a nuestra visibilidad con un escenario donde se pudiera expandir y difundir el trabajo de las mujeres.

Para la mujer no es fácil tejer las palabras, a veces aislamos el ejercicio de escribir para hacer otras cosas que pensamos que tenemos que hacer por el solo hecho de ser mujeres… En Colombia había grandes librerías, algunas especializadas, pero ninguna de mujeres. Necesitábamos un espacio en el que se incentivara la lectura de obras escritas por mujeres.

Fue reconfortarte escuchar cómo hablaba y ver el reto en la expresión de su rostro. Se notaba que había conseguido un sueño. Y se sentía todo muy real.

En “El Telar de las Palabras” pasan grandes cosas. Trabajan de manera articulada con la red de educación popular entre mujeres. Con la librería apoyan a muchas mujeres y sus publicaciones como, por ejemplo, “Mariposario de palabras”, un libro de creación colectiva de la Tertulia de Mujeres de Engativá.

 

Imagen 1Presentación del “Mariposario de Palabras”, una antología de poemas 
que hablan de la sororidad, del dolor, de la aceptación del otro, 
de la vida de las mujeres y, sobre todo, del poder de la escritura.

 

“El Telar de las Palabras” abre sus puertas de lunes a viernes y, durante ese tiempo, realiza diferentes actividades culturales como la presentación y firma de libros, recitales, charlas, exposiciones y talleres de escritura creativa. Es un refugio para las mujeres. Allí se puede leer, tomar un café e intercambiar puntos de vista. Promueven libros y estudios sobre temas variados que afectan a la mujer: feminismo, diversidad sexual, derechos sexuales y reproductivos, derechos humanos de las mujeres, política, religión, antropología, novelas, poesía, artes plásticas, entre otros. Se incentiva el trabajo de las jóvenes emprendedoras que diseñan toallas higiénicas de tela, copas menstruales, agendas y libretas de ilustraciones. También exhiben pinturas y fotografías de artistas con estilos muy variados.

 

Imagen 4#feriadecreadores. Charla sobre la influencia de la Luna 
en nuestra alquimia femenina, expuesta por las creadoras del 
Proyecto Autogestivo de Mujeres Tejiéndose, Bxisqua.

 

A “El Telar de las Palabras” llegan mujeres de todas las edades y el objetivo principal consiste en formar grupos de lectura en los que se puedan compartir, discutir y analizar las obras. En este rincón también hay un espacio para los hombres, para aquellos que expresan el deseo masculino de comprender y estar con esta nueva presencia de las mujeres creadoras.

Una de las virtudes de “El Telar de las Palabras” es la propia María Isabel. Siempre dispuesta a compartir sus conocimientos con los visitantes y a brindar una completa asesoría. En una entrevista para el programa Entretejidas de una emisora local, afirmó que para ella hay muchos libros imprescindibles escritos por mujeres. Y recomendaba algunas autoras y obras que les comparto a continuación:

  • El segundo sexo, Simone de Beauvoir. Para María Isabel, con este libro comenzó la segunda ola del movimiento feminista, la que tuvo lugar en los años sesenta. Se ha convertido en un referente clave para todos los feminismos.
  • Una habitación propia, Virginia Woolf. Otro referente clave. Sobre todo para las mujeres creadoras.
  • Indiana, George Sand (Aurora Lucile Dupin). Escritora y periodista francesa. Rompió muchas barreras y facilitó los caminos a las generaciones siguientes.
  • Los cautiverios de las mujeres, Marcela Lagarde. Antropóloga. Planteó que la opresión de género siempre está activa en el mundo. A pesar de los logros que se han alcanzado, la vida de cada mujer contemporánea sucede en condiciones históricas en la que opera la hegemonía patriarcal.
  • Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou. Una novela de gran valor testimonial de la situación de las mujeres en América al final de los años treinta.
  • Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie. Escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana
  • El género en disputa, Judith Butler. Aporta puntos de vista muy interesantes sobre las identidades sexuales y la política sexual. En los noventa defendía el sexo como algo natural y el género como algo que se construye socialmente.
  • Rosa Montero, una escritora española. Con sus novelas y con sus artículos de periódico ha contribuido a divulgar el feminismo y los problemas con que se enfrentan las mujeres por el hecho de serlo.
  • El jardín olvidado, Kate Morton. Novelista australiana del género negro.
  • La mujer habitada, Gioconda Belli. Novelista nicaragüense. Una de las novelas que contribuyeron a propagar la imagen de la mujer víctima tradicional que se rebela contra el poder patriarcal.
  • Del color de la leche, Nell Leyshon. Esta obra magistral fue elegida Libro del año 2014 por el Gremio de Libreros de Madrid. La autora nos sumerge en la vida de Mary, una mujer que vive momentos de angustia y dolor, enfrentada a la incertidumbre en una sociedad que no comprende a las mujeres y que las discrimina, las excluye y las somete a una total impunidad.

En esta lista no podían faltar las escritoras colombianas:

  • Laura Restrepo, Hot Sur, Delirio (Premio Alfaguara de Novela), La novia oscura. Todas fascinantes.
  • Piedad Bonnett, poeta, novelista, dramaturga y crítica literaria.
  • Ángela Becerra, novelista y poetisa, ganadora de varios premios de literatura.
  • Si Adelita se fuera con otro. Del feminicidio y otros asuntos, Isabel Agatón, abogada, poeta y escritora feminista. Narra cómo se ha impartido la justicia en las mujeres cuando han vivido momentos de violencia y cómo la jurisprudencia está más a favor de los hombres que de las mujeres.

 

13332841_195889860809430_9060127622497924727_nIsabel Agatón y Florence Thomas, 
invitadas especiales en la inauguración de la librería.

 

Compartir esa tarde con la fundadora de “El Telar de las Palabras” fue muy enriquecedor. No solo encontré un nuevo rincón favorito en mi ciudad, sino que aprendí un poco más de historia, cultura y feminismo. Y recordé la importancia de conectarme con la mejor parte de mi ser, con la feminidad.

 

Mónica Solano

 

Imágenes de El Telar de las Palabras

Algunos hombre buenos. Mis ángeles de la guarda

Hace unos días leí la noticia de que nos había dejado un hombre bueno. Y quiero rendirle homenaje a él y a otros que son como él. Porque, además, este mes de abril ha tenido lugar la celebración de algo importante: el día mundial del autismo.

Al pensar en el título me ha venido a la cabeza eso de “Algunos hombres buenos”. Lo he tecleado en Google y he sonreído al ver adonde me llevaban los enlaces. El primero hace referencia a un libro de Octavio Ruiz-Manjón y la frase clave es “Historias de mujeres y hombres que pusieron la justicia por encima de las ideologías durante la Guerra Civil”. El autor escribe sin intenciones condenatorias, guiado solo por el propósito de sacar a la luz comportamientos ejemplares de personas que no buscaron ningún protagonismo. El segundo click me ha llevado a un libro de Arturo Pérez Reverte. Y me ha llamado la atención esta cita: «En tiempos de oscuridad siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y otros que procuraron impedirlo».

La RAE define la bondad en dos de sus acepciones como “cualidad de bueno” y “natural inclinación a hacer el bien”. Y creo que la bondad brilla especialmente en determinados escenarios. Las historias de los libros anteriores tienen lugar durante la Guerra Civil española y en el siglo XVIII. Son momentos históricos de grandes cambios protagonizados por buenas personas. Y en nuestra época hay también hombres y mujeres, buenas personas, que hacen y han hecho historia cuando se enfrentan a la diversidad.

Una de esas personas era Theo Peeters. Y su reciente fallecimiento es lo que me ha movido a escribir sobre este tema.

Todos conocemos periodos de la Historia en los que han tenido lugar cambios importantes para la humanidad. El siglo XVIII, por ejemplo, fue un siglo de crecimiento y de desarrollo económico en Europa. En ese siglo, el Siglo de las Luces, nació el movimiento intelectual de la Ilustración, llamado así por su intención de disipar las tinieblas de la ignorancia del hombre. Algo más tarde, en Francia, se produjo un cambio cuando personas como Rousseau abogaron por un romanticismo literario. Gracias a ellos el sentimiento y la emoción llegaron a ser tan respetables como la razón.

Y os cuento esto porque ningún ser humano puede intentar colocarse en el lugar de otro, aunque disponga de todo el conocimiento del mundo, si no se tiene la intuición que el amor nos proporciona. La razón por sí sola no sirve para intentar imaginar cómo se sienten las personas con autismo. Si queremos aproximarnos, tenemos que hacer un esfuerzo de imaginación que requiere humildad, valor, y mucho amor. Y eso es lo que Theo Peeters y otros como él le han regalado al autismo. Me viene a la memoria Ángel Rivière, otro de los hombres buenos que merecen ser recordados por su labor en ese campo, y todavía me emociono cuando recuerdo cómo se metió en la piel de esas personas al escribir sobre las cosas que nos pediría una persona con autismo. ¿Y quién no se acuerda de Pablo Ráez como otro de esos héroes anónimos?

Cuando escribimos sobre ficción, a veces, intentamos convertirnos en nuestros propios personajes. Pues bien, si las personas hiciéramos lo mismo en la vida real, es decir, si intentáramos comprender a nuestros semejantes, posiblemente el mundo sería un lugar mejor.

Lo repito. El mundo está lleno de buenas personas. Solo he hablado de tres, a los que admiro. Pero no son los únicos. Conozco a muchos más que siguen en el anonimato y no han pasado al mundo del papel, aunque no por eso son para mí menos reales. Carmen Martín, psicóloga y amiga que puso nombre a lo que le ocurría a mi hijo y que me llevó de la mano al camino de su felicidad; Curro Jiménez, primero mi paciente, luego mi amigo, y al final hasta mi abogado, que tanto me ha ayudado a la hora de dejar bien atado el futuro de mi Javi; el cura Pepe, de mi parroquia de Marbella; compañeros médicos que me han cambiado guardias para que pudiera llevar a mi peque a sus revisiones; terapeutas y profes que lo han dado todo trabajando por y para nosotros; mis padres, dos personas únicas sin cuya ayuda no habría podido salir adelante; mi hija, que jamás me ha reprochado el tiempo que le robé a su infancia para dedicárselo a su hermano… La lista sería interminable. Por cada uno que menciono me vienen tres más a la cabeza, y eso me llena de felicidad, porque la riqueza de una persona no se mide en dinero, sino en los amigos que tiene. Y haber empezado esta lista con la intención de despedirme en dos renglones, sin conseguirlo, me hace tomar conciencia de mi condición de millonaria.

Quiero que este artículo sirva para dar las gracias a todos los hombres y mujeres buenos que hay en el mundo y, en especial, a los que formáis parte de mi vida, aunque no os haya podido nombrar expresamente.

Queridos lectores, ojalá en el camino de vuestra vida se crucen muchos hombres buenos. Y ojalá que alguien, cuando le pidan que nos defina a mí o a cualquiera de vosotros, lo haga con estas palabras: es una persona buena. Sería hermoso.

 

Adela Castañón

Imagen obtenida en Google de aetapi.org

Las primeras mujeres de la Cruz Roja de Zaragoza: “Señoras de”

A Consuelo Peláez Sanmartín, de cuya mano recorrí los archivos de la Cruz Roja, y a Gloria Álvarez Roche, que me acompañó en los primeros pasos de este recorrido.

Una mañana de mediados de febrero de 1871, sobre las seis, se encienden las primeras velas del salón de doña Paula Orué, condesa de Montenegrón. Poco a poco van llegando las señoras de la Cruz Roja. Se sientan en las sillas, como todos los días, y comienzan con la sesión de costura.

Toda la estancia está llena de cajones con hilas, vendajes, lienzos, camisas, mantas y abrigos.

En una esquina Amalia Corso, la secretaria, cuenta y vuelve a contar el dinero de los donativos y colectas y piensa en voz alta:

—Es muy poco. Con esto no tenemos ni para empezar.

Mientras todas se afanan en la confección de hilas, se oye la voz de doña Paula:

—Ayer, como todas las semanas desde hace tres meses, enviamos cuatro cajones llenos de hilas y otros menesteres al Ejército del Norte, pero cada herido necesita hilas durante semanas, meses o años. Nuestros esfuerzos se pierden como una gota en el océano. Nos faltan manos.

rayaaaaa

Escasas noticias sobre las primeras mujeres de la Cruz Roja de Zaragoza

El seis de diciembre de 1870 se fundó la Asamblea de Zaragoza. Ese mismo año se creó la Sección de Señoras y doña Paula Orué y Bajos, I condesa de Montenegrón fue su presidenta. Nació como ayuda y complemento a la Sección de Caballeros. Como no tenían un boletín propio, solo conocemos algunos nombres, y no todos, mezclados con los de los socios, en las listas que publicaba La caridad en la guerra, la revista oficial de la Cruz Roja.

Además, en las Memorias de los Caballeros se contaban algunas andanzas de las damas. La prensa recogía las actuaciones de carácter extraordinario.

Desde el año 1874, La voz de la caridad, propiedad de Concepción Arenal, Secretaria General de la Cruz Roja, fue el órgano oficial de la Sección de Señoras de Madrid. Y allí fueron apareciendo noticias de las socias de las provincias.

Recuperar la memoria de estas mujeres no es fácil, porque a la escasez de documentos, tenemos que añadir lo difícil que es identificar a unas mujeres que siempre aparecen como “señoras de”. Y resulta paradójico que unas damas, que tanto brillaron en su tiempo, se quedaran en el anonimato, sepultadas bajo el apellido de unos maridos aristócratas y burgueses. En muchos casos, militares de alta graduación, médicos y farmacéuticos.

En los primeros momentos resultó clave la figura de Concepción Arenal (1820-1893), que diseñó el funcionamiento de los hospitales, en los que otorgaba un gran protagonismo a la Sección de Señoras.

Esta defensora de los heridos en las campañas, de los presos y de los pobres, animó a las mujeres a participar en la nueva institución. En La mujer del porvenir (1869), las alentaba a salir de sus casas, a ser útiles en la sociedad, educando a otras mujeres y atendiendo a los pobres. Y criticaba a las que se limitaban a los trabajos domésticos.

Los primeros nombres

He rescatado un puñado, pero estoy segura de que hubo más y de que alguien, con mayor tesón que el mío, o si el azar lo acompaña, podrá ampliarnos esta lista y aportar más datos a las biografías.

En junio de 1872, en La caridad en la guerra, aparecía la primera mujer de la Asamblea de Zaragoza: Ramona Lausín Cortés.

En marzo de 1873, entre los socios de número figuraban siete:

Excma. Señora Paula Orué de García, condesa de Montenegrón, presidenta y Vicenta Corso de Moreno, secretaria. Y además: Luisa García de Valero, Amalia Corso de Ortiz, Josefa Cartié de Villarroya, Martina Mur de Pérez y Manuela Ibáñez de Ríos.

En 1876, La caridad en la guerra añadía bastantes más. A continuación copio la lista en el orden que aparecía y respeto las erratas.

Silvestra Lascar (sic) de Marín, Mercedes San Juan de Fernández, Amada Jordán de Lisa, Presentación Abad de Heredia, Melitona de los Ríos Sánchez, Josefa Abad de Díez(sic), Justa Lisa de Santiago, Juana Aguirre de Coneja, Narcisa de Gorrochaves (sic), Pilar Lloscos (sic) de Cañizal, Marquesa viuda de Villafranca de Ebro, Teresa Moreno de Bueno, Ramona Oyarri (sic)de Iriarte, Teresa Lassala de Aberlí (sic), Condesa de Parcen (sic), Prisca San Martín, Concepción Biesa de García, Francisca Luzas de Valero, Marta Sanz de Ruiz, Dolores Ligre viuda de Escarraga (sic), Josefa Cartier de Villarroyo (sic).

¿Sabemos quién se ocultaba detrás de estos nombres?

Con estas listas confeccionadas de oído y llenas de errores y erratas, he intentado recuperar los dos apellidos y algún dato de sus biografías o de las de sus maridos. En muchos casos ni he llegado a documentarlos a ellos. Por lo tanto, tampoco a sus mujeres.

Era muy habitual que se inscribieran juntas madres e hijas, como Paula Orúe y su hija Luisa García. Amada Jordán de Lisa y su hija Justa Lisa de Santiago. Hermanas como las Corso o las Abad. Primas como Josefa Cartié y Teresa Lassalle Cartié. O amigas unidas por los mismos intereses, como las mujeres de los que habían participado en el pronunciamiento carlista de 1860 con el general Jaime Ortega Olleta.

Abbad de Orteu de Heredia, Presentación. (Estadilla, Huesca, 1826-¿?) Era hija de Teótimo Abbad y Escudero, IV barón de Torre de Arias, y de Josefa de Orteu y Altemir.

En 1846, se casó con Salvador Heredia y Godino, coronel, señor de La Penilla, natural de Graus. Vivieron en Estadilla, en la llamada casa Heredia. Tuvieron seis hijos, Vicente, Teótimo, militar y pintor, Salvador, Josefa, Concepción y Pilar. En 1868 se quedó viuda y por el testamento de su marido conocemos su gran patrimonio y el gran poder político social de esta familia.

Abbad de Orteu de Torrecilla, Josefa. (Estadilla, Huesca, 1835-Zaragoza, 1900). Entró en la Cruz Roja con su hermana Presentación. Se casó en primeras nupcias con Ángel Díaz Blanch, un viudo, propietario y vecino de Zaragoza que falleció en 1869. Josefa se volvió a casar con Antonio Torrecilla de Robles Burrero y no tuvieron descendencia.

Aguirre Goneaga de Coneja, Juana. Era la mujer del general Bernardo Coneja, destinado en Zaragoza.

En 1878 el general Coneja y don Serapio de Pedro y Heredia dispararon los cañones cuando Alfonso XII presenció las maniobras militares del campo de San Gregorio de Zaragoza. En 1896, le concedieron una pensión a su viuda, Juana Aguirre Goenaga.

Biesa de García, Concepción.

Cartié de Villarroya, Josefa. (1824-1887). Estaba casada con Juan Francisco Villarroya Millán (1807-1878), empresario zaragozano procedente de Pitarque, sobrino de Gaspar Villarroya. Estos dos Villarroya se convirtieron en la primera generación de una de las familias más influyentes en la vida zaragozana de la segunda mitad del siglo XIX.

Los descendientes de estos dos primeros Villarroya emparentaron con los de su socio, Tomás Castellano Sanz, y crearon una tupida red de parentescos. Las mujeres de esta familia, es decir, las Castellano, las Villarroya y las Sorogoyen ocuparon puestos importantes en la Cruz Roja hasta después de la Guerra Civil.En 1904 era socia Cecilia Casas, casada con Francisco Villarroya Cartié, presidente de la Cruz Roja. En 1919 María Jesús Sorogoyen Castellano fue secretaria de la Junta de Damas. Y en 1923 era presidenta la marquesa del Jaral, casada con Tomás Castellano Echenique.

Corso Sulikowski de Ortiz, Amalia. Amalia y Vicenta eran hermanas de los militares Alejo, Genaro y José María Corso Sulikowski. Los hermanos Corso Sulikowski, de Cariñena, estaban emparentados por línea materna con Tadeo Sulikowski, que en 1836 era un coronel defensor de la causa carlista.

Corso Sulikowski de Moreno, Vicenta. Primera secretaria de la Sección de Señoras de la Asamblea de Zaragoza.

SSMM han recibido en audiencia privada a la señora doña Vicenta Corso, esposa de don Antonio Moreno, ayudante del ex general Ortega y actualmente preso en Tortosa. La desolada señora fue a pedir por la vida de su esposo en caso de serle impuesta la última pena. (La Iberia, Madrid, 18/04/1860).

En 1860, detuvieron en Calanda al exgeneral Jaime Ortega Olleta, al magistrado don Tomás Ortega, a don Antonio Moreno y a don Francisco Cavero, el hijo de los condes de Sobradiel, por su participación en la conspiración carlista de San Carlos de la Rápita, conocida como la Ortegada. De Calanda los llevaron presos al castillo de Alcañiz y después a la cárcel de Tortosa.

García de Valero, Eugenia Luisa, II condesa de Montenegrón. (¿? Zaragoza-Zaragoza, 1899). Era hija de Paula Orué y Luis García. A su vez, su hija Rosario Valero y García heredó el título y fue la III condesa de Montenegrón. En lo sucesivo el condado siguió la línea masculina.

Luisa se casó con Ángel Valero de Bernabé y Algora (Épila, 1830-Madrid, 1897), de una de las familias nobles de Aragón. Con este matrimonio pasó a ser conde Montenegrón y se relacionó con lo más exquisito de la sociedad aragonesa. En 1873, él y su mujer se hicieron socios de la Cruz Roja.

En 1888 Luisa García de Valero asistió con un vestido de raso blanco al té que los señores Castellano ofrecieron en su casa con motivo del viaje de Cánovas del Castillo a Zaragoza. (Cfr. La época, 22/10/1888).

Rosario Valero de Bernbé y García

Rosario Valero de Bernabé, III Condesa de Montengegrón Rev. Actualidades, 19/10/1902. Foto: J. Aguado

En la cabecera de la esquela de Ángel Valero figuraba una larga lista de títulos: conde de Montenegrón, senador vitalicio, gentilhombre de cámara de SM con ejercicio, caballero de gran cruz de Isabel la Católica, maestrante de Zaragoza, exdiputado a cortes, expresidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, exdirector de la Sociedad Económica de Amigos del País de Zaragoza, licenciado en derecho.

Conocemos bien las biografías de los varones consortes de las condesas de Montenegrón, pero sabemos muy poco de ellas, cuyas vidas se quedaron en la sombra de sus maridos.

Gorrochaves, Narcisa de o Gon Dollonder, Narcisa.Puede haber una errata en el nombre. “Se ha concedido la pensión de viudedad a doña Narcisa Gon Dollonder”. (El Correo Militar, 02/01/1892). Es la única Narcisa que aparece en las pensiones militares de esos años.

Ibáñez de Rios, Manuela. Era la mujer de Ramón Ríos y Blanco (Benabarre, Huesca, 1834-Zaragoza, 1897), el fundador, en 1854, de la Farmacia Central de Aragón, con sede en el Coso número 33. Fue una de las primeras farmacias centrales de España. En la década de los 70, Ramón Ríos impartió clases a Santiago Ramón y Cajal.

Jordán y López de Lisa, Amada. (Zaragoza, ¿?-1883). Estuvo casada con Gregorio Lisa Balduque. Fueron padres de Jacinta Lisa y Jordán, fallecida en 1889 y Justa Lisa y Jordán de Santiago, que entró en la Cruz Roja con su madre.

Lascar (sic) de Marín, Silvestra.

Lassalle Cartié de Averly, Matilde (¿?-Zaragoza, 1903). Era la mujer de Antonio Averly Francón (Lyon, Francia, 1831-1910) un ingeniero civil y famoso industrial aragonés, procedente de una saga de empresarios de Lyon y tuvieron dos hijas: Ana que se casó con el marqués de Morella, hermano del duque de Espartero, y Luisa con el IV duque de la Victoria.

Desde su establecimiento en Zaragoza se relacionó con los empresarios aragoneses y con las instituciones económicas. Se preocupó por mantener una presencia activa en la Cámara de Comercio y en los casinos. Las construcciones metálicas decorativas le sirvieron para afianzar su prestigio y para relacionarlo con el mundo de los artistas.

Lausín Cortés, Ramona. (Puebla de Híjar, 1832-Escatrón, 1891). Era hija de Matilde Cortés (1808-1835) y Mariano Lausín García (Zaragoza, 1806-Ricla, 1866), administrador del ducado de Híjar  y secretario de Ricla. En 1872:

Se nombró socia de mérito y delegada a la señora doña Ramona Lausín y Cortés para formar en ese punto de la provincia de Zaragoza una Subcomisión de Señoras de la Caridad. (La Caridad en la Guerra, julio, 1872).

Ramona se casó con Inocencio Díaz natural de Alcañiz, de quien se divorció en 1862. Después vivió con Luis Olazo. En 1866 ya residía en Escatrón. No tuvo descendencia. En 1883 otorgó testamento ante el notario de Sástago don Pantalión Loctal.

Ligre, viuda de Escárraga, Dolores.

En el padrón de 1892, figuraban Mariano y Tomás Escárraga Galindo, que podrían ser sus cuñados.

Lisa Jordán de Santiago, Justa. Entró en la Cruz Roja con su madre, Amada Jordán. Se casó con un militar, probablemente con Leonardo de Santiago y Moreno, entonces destinado en Zaragoza. Esto me lo sugiere el apellido Moreno, que la emparentaba con Teresa Moreno de Bueno y con Amalia Corso de Moreno.

Loscos Atué de Cañizal, Pilar. Era una dama de la burguesía adinerada de Zaragoza. Su madre, María Atué, viuda de Loscos, figuraba entre los compradores más importantes de grano y paja de la ciudad. Pilar se casó con Francisco Cañizal Olavaria ( -1872), un brigadier que luchó en Cuba, a quien debían su nombre los Tercios de Cañizal. Su hermana, Teresa Olavaria de Orué, era pariente de Paula Orué,

Luzas Montfort de Valero, Francisca. Era hija de Pantaleón Luzás de Forton (Albelda, 1804-¿?), un abogado de Fraga que llegó a ocupar altos puestos políticos, y de Francisca Montfort Barber, del noble abolengo fragatino. Se casó con Francisco Valero de Bernabé, militar. Por lo tanto, Pilar Luzas era cuñada de la II condesa de Montenegrón,

Moreno de Bueno, Teresa. Hermana de Antonio Moreno, el ayudante de Ortega, y cuñada de Vicenta Corso.

Mur de Pérez, Martina. No he encontrado ninguna noticia que hable de ella. Pero sí de sus dos hijas, Pilar Pérez Mur (Zaragoza, 1870-1886), que falleció a los dieciséis años, y de Fermina Pérez Mur, que se casó con el periodista Juan Sancho y Serrano, redactor del Diario de Zaragoza.

Orué y Bajos, Paula, I condesa de Montenegrón. (Vitoria, 1802–1880). Era hija de Bernabé Orué y de Juliana Bajos. Fue la primera presidenta de la Sección de Señoras de Cruz Roja de Zaragoza y se rodeó de damas de su círculo familiar y social.

Desde 1861, perteneció a la Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa. Estuvo casada con José de Goicoechea, intendente del ejército de Castilla y teniente coronel en Valencia, que luchó en la Primera Guerra Carlista.

Cuando se quedó viuda se casó con Luis García y Miguel de la Calle (El Ferrol, 1802-Barcelona, 1863), que también participó en la Primera Guerra Carlista. Además fue Capitán General de Aragón y Jefe de Estado Mayor del Ejército en África.

En una necrológica que publicó la prensa nacional, se decía que el señor García Miguel había sido enterrado en Épila en el panteón de la familia Valero, que dejaba una hija y que estaba casado con una señora vascongada, digna por sus virtudes, finura y amabilidad de tan excelente compañero. (La España, La Época, El Lloyd Español, La Correspondencia de España).

Desfile de los cuerpos militares

Desfile de los cuerpos del ejército de África por delante de SS. MM. Entre otros Luis García Miguel, firmante de la Paz de Tetuán. Grabado: El Mundo Militar, 1860. Hemeroteca BNE

 

En 1963 Paula Orué recibió el título de I condesa de Montenegrón, por la hazaña militar de su marido que forzó el paso de Monte Negrón después de la batalla de Castillejos (1860). Además había sido uno de los firmantes de la Paz de Tetuán. Los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, encargados de fundar la Cruz Roja en Zaragoza, le regalaron, “al general negociador” una corona de plata que llevaba los símbolos de la victoria y de la paz. Dada la controversia que suscitó la Primera Guerra de África, este título fue alabado por unos y muy criticado por otros.

En 1874, en el curso de la Tercera Guerra Carlista, la condesa de Montenegrón acudió a una entrevista con Sagasta para solicitar el canje de prisioneros en las Guerras Carlistas. Entre todas las presidentas de España llevaban más de dos mil firmas que las respaldaban. (La Correspondencia de España, 21/12/1874, y La Discusión, 30/12/1874).

Oyarvide de Iriarte, Nicolasa Ramona. Estuvo casada con el brigadier carlista Remigio Iriarte (¿?-Pamplona, 1888), hijo León Iriarte, un coronel isabelino que se pasó al bando carlista y que 1837 fue fusilado en la ciudadela de Pamplona por el general Espartero.

Su hijo, Ciriaco Iriarte Oyarvide ocupó importantes cargos militares, sobre todo en la la dictadura de Primo de Rivera. Su hija Rafaela Iriarte Oyarvide se casó con Santiago Díaz de Ceballos.

Parcent, Condesa de. Peregrina Juana Cortés y Valero (Valencia 1822-Ávila, 1891), fue la segunda mujer José de la Cerda y Gand (1817-1870), octavo conde de Parcent, grande de España. Estaba emparentado con la casa de Medinaceli, con los condes de Bureta y con los Palafox.

Peregrina Juana brilló en las relaciones sociales. En su palacio se hospedaron los reyes y el obispo de Ávila, Fue madre de tres hijos: Luis, conde de Ribagorza y de Gurrea, Juan, vizconde de Gand, y Constantina Inocencia, marquesa de Fuente el Sol.

Prisca San Martín. Pudo ser la mujer del conservador Gregorio San Marín.

Ríos Sánchez, Melitona de los. En 1912 aparecía su nombre en una lista de suscriptores para pagar la bandera del Acorazado España. El uso de los dos apellidos nos hace suponer que en esa fecha estaba soltera. En 1860 Fernando de los Ríos Acuña, sobrino de Antonio Ríos Rosas, era gobernador civil de Zaragoza.

San Juan de Fernández, Mercedes.

Sanz de Ruiz, Marta.

Villafranca de Ebro, Marquesa viuda de. En la Guía Oficial de España de 1876, figuraba como marqués de Villafranca de Ebro, Francisco Lorieri e Iñiguez. Su mujer pudo ser una Latorre, de la familia de los Montemuzo.

Primeras mesas petitorias

Una de las primeras mesas petitorias de la Cruz Roja. La Ilustración Española y Americana. Madrid, 01/05/1873.

Para terminar

No deja de sorprenderme que las primeras mujeres de una institución tan solidaria fueran de alta cuna, procedieran de un núcleo restringido y pertenecieran a una clase social de ideas conservadoras. Estas primeras damas estaban muy unidas entre ellas por una tupida red de parentescos y de cercanía social. En su ambiente no tenían cabida las mujeres de la clase media ni las trabajadoras.

Estas señoras aristocráticas y mujeres de militares de alta graduación entendieron la caridad como una actividad apropiada para su alcurnia y como una prolongación de sus prácticas religiosas. Además era un medio para relacionarse con las de su clase e incluso para su lucimiento personal.

Estas socias de mérito estuvieron muy activas en la retaguardia de la Tercera Guerra Carlista. No fueron al frente de batalla ni participaron en las tareas hospitalarias, pero su labor resultó decisiva en la organización de las primeras ambulancias, en el canje de prisioneros y en la solicitud de indultos. También consiguieron noticias de soldados desaparecidos y los pusieron en contacto con sus familias.

Me he propuesto rescatar sus nombres, porque asentaron las bases de lo que después fue el trabajo organizado de las mujeres en la Cruz Roja.

Desde unasposturas muy lejanas a las nuestras, abrieron el camino que lleva a tantas y tantas mujeres anónimas que entregaron, y siguen entregando, lo mejor de sus vidas al servicio de los demás. El voluntariado femenino comenzó con las que se dejaron la piel atendiendo heridos en los hospitales de campaña y continúa con las voluntarias que se la siguen dejando en los conflictos actuales.

Carmen Romeo Pemán

Imagen principal. Cruz Roja: señoras del club católico 1897 (Montevideo, Uruguay) image hosted on flickr