Carmen Romeo. Firma invitada en el Cinco Villas

Desde El Frago. Carta de Benjamín Biescas

El día de San Nicolás, el patrón de El Frago y de los niños de las escuelas, el día del santo que trae los regalos a los niños de gran parte de Europa, José Ramón me regaló el espacio de la firma invitada en el blog cincovillas.com

http://www.cincovillas.com/firma-invitada-carmen-romeo-peman/

Hoy reproduzco el artículo que me publicó, precedido de la introducción que me dedicó.  Y al final os dejo mi currículum, que él lo ponía como introducción, pero yo, por esa timidez propia de la gente de mi tierra, lo he pasado al final. No es que me avergüence, pero tampoco es cosa de presumir.

¡Gracias José Ramón!

Introducción de José Ramón Gaspar

Sigo los escritos de Carmen Romeo en Letras desde Mocade y había leído su libro De las Escuelas del Frago, reconociendo en él, que solo una mujer amante de la enseñanza, a la que ha dedicado su vida y vivió su alegre niñez en aquellas escuelas de El Frago, junto a la románica iglesia de San Nicolás, podía escribir con tanta sensibilidad y cariño sobre ellas.

Le gustó en uno de mis post, la fotografía de una antigua escuela que conservan como “Museo de las Escuelas” en Lacorvilla y  que  hoy  su estufa de leña, sería objeto de decoración.

En sus escritos se adivina el respeto y admiración que tiene hacia estos pequeños lugares de las Cinco Villas de intachable historia, llenos de sencillez y cordura entre sus semejantes, y sobre todo, de la belleza y encanto que prima por doquier.

Creí oportuno que llegase a enriquecer mi blog con su pluma y le pedí que fuese FIRMA INVITADA en él.

Con toda amabilidad y prontitud en su aceptación, me envía su colaboración sobre algo que siempre he admirado: la unidad y afán de progreso para nuestra comarca, que hombres de distintos pueblos, con grandes esperanzas y anhelos, proyectaban pantanos, carreteras y hasta el tren, marcando una época, y dejando su sentir en las páginas de un periódico, el Cinco-Villas nacido en 1912. Y Carmen Romeo me cuenta:

Se me ha ocurrido hacerte este artículo, a propósito de una carta que me proporcionó Alberto Giménez Ara, ex alcalde El Frago, y que, en 1913,  el Secretario, Benjamín Biescas Guillén, la había mandado al periódico Cinco-Villas. Aquí reproduzco la carta, basada en hechos históricos y envuelta en un marco ficticio que yo he puesto en boca de Gerardo Miguel Dehesa, el director del periódico.

Agradezco su atención, y esta es su Pagina como FIRMA INVITADA.

José Ramón Gaspar

cabecera del cinco villa

Desde El Frago. Carta de Benjamín Biescas

Cuando en 1913 recibimos una carta de El Frago, yo llevaba casi un año de director del “Cinco-Villas. Periódico regional independiente bimensual”. Lo llamamos así por Ejea de los Caballeros, Tauste, Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico. Las cinco villas que dieron nombre a nuestra extensa comarca.

Tres años antes, en 1910, yo, como era natural de Ejea, me había juntado con mi paisano el famoso abogado Manuel Maynar Barnolas, y con el farmacéutico Eloy Chóliz Sánchez, natural de Valpalmas. Queríamos dar soluciones a los problemas de nuestra comarca, sobre todo a la falta de riegos y a las malas comunicaciones de los pueblos. Para eso fundamos la Junta de Defensa de las Cinco Villas. Y, dos años después, en 1912, creamos el periódico Cinco Villas para dar voz a esa Junta y vida a los pueblos de la comarca. Nuestras publicaciones se orientaban a exponer las reivindicaciones, a denunciar las injusticias y a permitir que nuestros paisanos manifestaran sus opiniones.

Íbamos a publicar el número 24. Sabíamos que existía El Frago. Allí teníamos un suscriptor que nos había adelantado las 2,50 pesetas de la cuota anual, cosa que era poco frecuente. Pero no habíamos llegado a recoger noticias de esa zona porque el Cinco-Villas lo llevábamos los tres solos y no dábamos abasto.

—Oye, Gerardo ¿has visto la carta que ha llegado de El Frago?

La había leído y me había sorprendido mucho. Tanto que estaba decidido a incluirla en el número que iba a salir en unos días. Me llamaron la atención la buena prosa y la claridad de ideas. Incluso había pensado que ese Benjamín Biescas podría ser un buen redactor.

—Sí, sí. La he comentado con Eloy. —Me volví hacia Manuel que se había quedado de pie esperando mi respuesta—. La verdad es que el tipo da en el clavo. Escribe bien, con una prosa rigurosa, fresca y moderna. Y con gran sentido del humor, que buena falta nos hace. Tiene pinta de ser algún estudiante que esté pasando las vacaciones por allí.

—¡No, hombre, no! —Manuel apoyó las manos en la mesa y adelantó un poco el cuerpo—. Es el Secretario del Ayuntamiento. ¿No te acuerdas de que estaba en la lista cuando nombramos corresponsales a todos los secretarios? Se nota que es un hombre bien formado y muy interesado en los temas que afectan al pueblo y a la comarca. —Hizo una pausa y siguió—: ¿Puedes leérmela?

El Frago, 8 de Febrero de 1913

Sr. D. Gerardo Miguel Dehesa

Muy señor mío: aunque tan solo sea para dar señales de vida, tengo el sumo gusto de dirigir a usted estos mal hilvanados renglones (si lo merecen) en el periódico de su dirección.

Desde el primero al último número de “Cinco-Villas” que se han publicado los he recibido sin el menor retraso ni falta, y han sido leídos por mí con tal avidez y entusiasmo, que creo no haberme dejado sin leer, en ninguno de ellos, ni el título de imprenta. Con esto tan solo quiero decir la satisfacción que me produce su lectura, por la que veo que su constante afán es hacer bien a sus semejantes y en especial a los de las Cinco Villas.

Lo que sí me llama la atención es que los nombres de los pueblos de Orés y El Frago no suenan por ninguna parte, y no sé si esto será debido a la situación topográfica que ocupamos, a que no chillamos, a la apatía o a la indiferencia de sus convivientes, a que somos muy sufridos o a que vivimos en un paraíso terrenal en el que nada nos hace falta. Y creo, pues, que no debemos ser ni tan callados, ni tan sufridos, ni tan apáticos, ni tan indiferentes, porque son muchas las cosas que nos hacen falta y que deben publicarse para que se sepa que las necesitamos, porque está visto que el que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre.

Por mi parte, puedo decir que este pueblo pidió al Gobierno (no sin razón) un premio por el fomento del arbolado y se le concedió; pidió un trozo de camino vecinal y por Real Orden de 9 de noviembre último también se le ha concedido. Lo que no se sabe es por qué no se está haciendo ya ni cuándo se hará; pero sí sé que el pedir las cosas y tener confianza en alcanzarlas es tener conseguido más de la mitad.

Tampoco debemos dejarlo todo a la acción del Gobierno nacional, porque este tiene muchos puntos donde acudir, sino que nosotros, por nuestra parte, debemos hacer muchas cosas que no hacemos, y lo poco o mucho bueno que cada uno hace debe publicarlo para que lo imiten los demás. Véase cómo nosotros, sin el auxilio del presupuesto de la nación, hemos hecho de nueva planta una escuela de niños que dudo haya en la provincia otra que reúna mejores condiciones higiénicas y pedagógicas que la nuestra. Tenemos un vivero municipal para la repoblación del arbolado, de donde todos los años se saca una multitud de planta y la que le sobra al Ayuntamiento la distribuye entre sus convecinos. Desde el año 1906 venimos celebrando, cada vez con mayor solemnidad, la Fiesta del Árbol, y esto ha despertado tal estímulo entre los vecinos que oficial y particularmente se hacen plantaciones inmensas, que dentro de pocos años han de reportar muchos beneficios.

Ahora se trata de implantar la mutualidad escolar, y de su resultado daremos cuenta oportunamente a los lectores de las “Cinco-Villas”. Esto que a nosotros nos parecen obras buenas nos hace pensar algunas veces que hacemos el ridículo por falta de imitadores.

Réstame decir que, según noticias particulares, he sabido que personas de muchos conocimientos y verdadero interés por esta comarca, van a Luna, al objeto de asistir a la reunión que en esta villa se trata de celebrar el día 23 del mes actual sobre el pantano de Luna, y aprovechando esta excursión, entiendo que sería muy conveniente que la ampliasen hasta Biel y así verían sobre el terreno que la carretera de Zuera a Murillo debe variarse, si ya no se ha hecho desde Luna, para que en vez de seguir su primitivo trazado, vaya por el cauce del río Arba a enlazar en el término municipal de la villa de Biel con la de Uncastillo a Murillo, que indudablemente tienen que ser de mucho menos coste y de muchísimo más provecho que por donde se trataba de llevar, advirtiendo que no basta variar el trazado, sino ejecutar la obra, y cuanto antes mejor. A la vez dichos señores excursionistas verían en Biel este hermoso pantano que  tiene allí improvisado la Naturaleza y que tan solo hace falta aplicarle las tajaderas.

Temiendo haberme hecho molesto, doy punto final a esta carta, por cuya publicación le quedará sumamente agradecido su afmo. S. s. s., q. e. s. m.,

Benjamín Biescas.

Manuel me dijo que teníamos que publicar la carta con una respuesta. Así que, en la misma columna, incorporamos una nota que yo mismo redacté.

—¿Qué te parece?

—Anda, léemela.

Cartas como la del Sr. Biescas hacen falta, tenían venir de los pueblos para su publicación en todos los números. Esa es nuestra campaña, arrancar del indiferentismo.

—¿Crees que voy por buen camino?

—Sí, sigue, sigue.

Los representantes en el Municipio, en la Diputación, ya provincial como a Cortes, necesitan orientación comarcal, por el camino del progreso al bienestar de todos, y para todos está el Cinco-Villas, siempre dispuesto a cooperar con energía, con oportunidad y con amor.

—Yo creo que el señor Biescas se quedará satisfecho. Además le podríamos solicitar que nos mandara noticias de El Frago, Biel, Orés, Lacasta y Júnez. Que no es fácil llegar a esos pueblos.

—Me parece bien. Ese Benjamín piensa como nosotros y conoce la zona. Me da que se está adelantando a algunos problemas. Me refiero a las pegas que pone a que se haga el pantano de Villaverde. —Se quedó pensativo un momento—. No sé, pero, a lo mejor don Ramón Ríos, el ingeniero que ha hecho las mediciones en Villaverde, tendría que hacer otras en Biel. Sería bueno que tuviera en cuenta lo que dice el señor Biescas que conoce bien la zona y hace una propuesta muy razonable.

—Estoy de acuerdo contigo, pero los mandamases no darán su brazo a torcer —le contestó Gerardo, que en ese momento estaba secando el plumín en el papel secante.

—Es que lo he meditado mucho. Las grandes proporciones de la obra de Villaverde podrían condenarla al fracaso. No está mal eso que dice de trasladar la presa encima de Biel, cerca de lo que se llama el “Pozo Tronco” o “Después del Cerro”, unos veintitantos kilómetros más arriba del Castillo de Villaverde. Pero, como tú dices, estos ingenieros, aunque no conocen la zona, no se dejarán convencer por el secretario de un pueblo.

—Y menos por una persona desconocida. Si hasta nosotros pensábamos que era algún estudiante de cura. —Se rieron los dos.

—Pues es bastante racional en lo que expone. Aunque lo encuentro un poco exagerado en lo de las escuelas. —Manuel se quedó callado un momento antes de continuar—. Creo recordar que hace unos años hicieron mucho ruido pidiendo subvenciones. Y sé de buena tinta que hace seis o siete años arreglaron la escuela de chicos. “La arreglaron digo”, y nada de hacer una de nueva planta, que no tenían dinero. De hecho la de chicas ni la tocaron.

—¿Y cómo conoces tantos detalles de ese pueblo? Ahora sí que me sorprendes.

—No olvides que nuestro amigo Carlos Guzmán vive en El Frago. Y que anda muy metido en esto de las escuelas. Me cuenta que cada año tienen que alquilar algún local cochambroso para la escuela de las niñas. Y que lo sabe de primera mano porque le han pedido una casa que tiene medio arruinada para meter a las crías.

—Pero, ¡cuánta información privilegiada consigues!

—Pues aún te diré más, Carlos Guzmán me dijo que la maestra, doña Simona, está desesperada y no sabe a quién acudir —se santiguó—. Espero que no se le ocurra escribir al Cinco Villas. Que no estamos para enfrentarnos a los ayuntamientos.

—¡Qué secretario tan astuto! Se calla el tema que más quebraderos de cabeza le da.

Después, ya no tuvimos ocasión de publicar otros artículos del Secretario de El Frago. Nuestro periódico sólo tuvo cuarenta y ocho números y murió por asfixia económica. Manuel, Eloy y yo le habíamos alargado un poco la vida con nuestros ahorros, pero no pudimos hacerlo sobrevivir. El Cinco-Villas había nacido en marzo de 1912 y su último número salió en marzo de 1914. Fue un periódico adelantado para su época. Igual que Benjamín Biescas Guillén, el Secretario de El Frago, que sintonizaba bien con la línea del periódico como lo hizo constar en la única carta que le pudimos publicar.

rayaaaaa

Para una comprensión cabal de la carta y del relato que le sirve de marco, contextualizaré a los personajes históricos que han ido apareciendo.

Gerardo Miguel Dehesa (Ejea de los Caballeros, 1852-1938). Ex militar. Presidió la Junta de Defensa y dirigió el periódico Cinco Villas. Solía firmar con el pseudónimo de “Camarales”, nombre de un término en la vega de Ejea.

Manuel Maynar Barnolas (Ejea de los Caballeros, 1875-Zaragoza, 1961). Fue decano del Colegio Profesional de Abogados, diputado provincial y regidor del Ayuntamiento de Zaragoza. Un hombre de inquietudes intelectuales y vasta cultura.

Eloy Chóliz Sánchez (Valpalmas, 1870-Zaragoza, 1966). Un notorio farmacéutico que junto con Miguel Rived Aburnies, otro cincovillano de Uncastillo, crearon la firma comercial Rived y Chóliz. Eloy fue un importante soporte moral y económico para el periódico, donde firmaba con los pseudónimos “Lucio”, “X”, “Z”, “A”, y con anagramas como “El Hoy”.

Ramón Ríos Balaguer (Zaragoza, ca.1884-1950). Ingeniero militar que en 1913 se encargó del proyecto de la llamada “presa de Luna”. No aceptó la propuesta de subir la presa a encima de Biel.

Carlos Guzmán Alamán (Ejea de los Caballeros, 1875-¿?), un terrateniente de Ejea con posesiones en Sádaba. En 1905, se casó en El Frago con Josefa Dorotea Murillo Senao (El Frago, 1886-¿?) y varios de sus hijos fueron a la escuela en El Frago.

Benjamín Biescas Guillén (El Frago, 1874-Bata, Guinea, 1953). Secretario del Ayuntamiento de El Frago durante más de treinta años. Desde 1904 hasta que, al acabar la Guerra Civil, fue condenado a un silencio administrativo por un expediente de responsabilidades políticas.

Simona Paúles Bescós (Aísa, Huesca, 1843-Petilla de Aragón, Navarra, 1935). Ella y su marido Pedro Uhalte Alegre (Villarreal de la Canal, Huesca, 1840–Petilla de Aragón, Navarra, 1917), estuvieron treinta años de maestros en El Frago y dieron una gran estabilidad educativa al pueblo. Simona llegó por traslado en 1883 y se jubiló en El Frago en 1913.

Carmen Romeo Pemán

 

periódico con carta de benjamínEn este número apareció la carta

(Copia de la Edición del Centro de Estudios Cinco-Villas. 1989)

Y todo lo anterior iba precedido por este currículum.

Carmen Romeo Pemán (El Frago, 1948), catedrática de Lengua y literatura, fue alumna de la escuela de El Frago hasta los 13 años. Es Maestra de Primera Enseñanza y Licenciada en Lenguas Románicas. Fue profesora de la Universidad de Zaragoza, del Instituto Francés de Aranda de Teruel y del Instituto Goya de Zaragoza. Ha participado en programas de investigación y educativos, nacionales e internacionales; ha pronunciado conferencias; ha asistido a congresos y mesas redondas; y es autora de numerosas publicaciones pedagógicas y literarias. En 1977 recibió el premio “Bernardo Zapater Marconell”, de ámbito nacional, por su trabajo de investigación en la zona de Albarracín, que reflejó en su libro Los Mayos de la Sierra de Albarracín (1980), CSIC.

Desde que, en 1972, se ocupó de la Toponimia de la ribera del Arba de Biel en un trabajo de fin de carrera, en sus publicaciones posteriores han menudeado las referencias a El Frago y a las Cinco Villas. Y más de cuarenta años después de aquel inicio, el año 2014, obtuvo un premio nacional con el relato De la roca nacida, de la serie “Las fragolinas de mis ayeres”. Ese mismo año el Centro de Estudios de las Cinco Villas, con la IFC, le publicó De las Escuelas de El Frago, su primer libro de jubilada. Desde el año 2016, de forma sistemática, publica relatos y artículos relacionados con El Frago y las Cinco Villas en el blog Letras desde Mocade, que comparte con tres escritoras más.

Entre sus numerosas publicaciones destacan, Estado general de las escuelas de Primeras Letras en la comarca de Borja antes de la Ley de 1838 (1980), Universidad de Zaragoza. Acceso al magisterio de Retórica y Gramática de Borja en 1774 (1980), Universidad de Zaragoza. Corrección y creación idiomática en los medios de comunicación de la Comunidad Autónoma aragonesa (1995), (coautora), Universidad de Zaragoza. Varias guías de lectura: En torno a Goya y Muñoz Puelles (1996) (coautora), MEC; Guía de lectura para “Cinco mujeres en la vida de un hombre” de Ramón Acín (2007), MEC; Una lectura de la obra de María Ángeles de Irisarri (2008), MEC.

Es coautora de: María Zambrano y sor Juana Inés de la Cruz. La pasión por el conocimiento (2010), PUZ. Reinas, señoras y Damas Enfermeras en la Cruz Roja de Zaragoza (1870–1986) (2011), Cruz Roja. Rosalía de Castro y Carmen Conde: emisarias de lo sagrado eterno (2014), Bubok.

Forma parte de un equipo de investigadoras, autoras del primer material didáctico en formato digital, Acortando distancias. Un viaje hacia la voz, el trabajo y el voto de las mujeres (1998), Instituto Aragonés de la Mujer y Universidad de Zaragoza. De un estudio sistemático de la presencia de la mujer en espacios urbanos, La Zaragoza de las mujeres, Callejero (2010), Ayuntamiento de Zaragoza, que ya lleva la segunda edición. De los carteles de una exposición y de la historia de WILPF (Women’s International League for Peace and Freedom), 2015. Y de Paseos por la Zaragoza de las mujeres, que en breve  verán la luz, editados por el Ayuntamiento de Zaragoza.

EL BAILE DE SALOMÉ

UN CAPITEL DEL MAESTRO DE AGÜERO

De las fragolinas de mis ayeres

Valera a sus diez años ya solía llegar tarde a la escuela. Recorría las calles acariciando las piedras de las casas como si quisiera descifrar las historias de antaño. Se paraba con las mujeres que estaban barriendo las calles. Contaba las herraduras de las esquinas en las que los hombres atarían los machos cuando volvieran del monte. Y es que todo eso le interesaba más que la caligrafía y las cuentas.

Si por casualidad algún día llegaba antes de la hora, se iba a esperar a El Fosal, el cementerio de San Nicolás que rodeaba la iglesia y que hacía las veces de patio de recreo. Subía la escalinata y caminaba hasta el fondo, donde nadie pudiera verla. Se sentaba en un poyo, justo enfrente de la puerta mayor, se cogía la barbilla con las manos y escuchaba las historias que le contaban las figuras del tímpano, las de las arquivoltas y las de los capiteles.

Se pasaba las horas debajo de un capitel con una danzarina. Intentaba adivinar quién era aquella joven que, con las manos en jarras, doblaba la cintura y dejaba caer su cabellera hasta el suelo. No era ninguna moza del pueblo, no. Que ya las había repasado todas. Pensó que igual era la bailarina de alguna compañía ambulante, de esas que de vez en cuando venían a hacer comedias a la plaza. Pero no se parecía a ninguna de las que ella había visto. Preguntó a los más viejos del lugar y tampoco ellos se acordaban.

—Si hubiera llegado alguna moza como esa se habría comentado en los carasoles —le dijo el abuelo de casa Fontabanas.

Un día se armó de valor y se lo preguntó a la maestra. Doña Matilde no se sorprendió, como pensaba Valera. Al revés, era como si estuviera esperando la pregunta.

—Menos mal que alguna de vosotras se ha fijado en el pórtico de la iglesia.

Entonces las otras niñas levantaron la cabeza, abandonaron la caligrafía y se miraron en silencio. Y doña Matilde continúo.

— Habéis de saber que las piedras hablan tanto como los libros. O más.

Les mandó guardar los cuadernos en los cajones de los pupitres, las llevó a El Fosal y las colocó en un corro debajo del capitel de la bailarina. Les dijo que esa figura era una de las maravillas de un antiguo escultor. Un maestro cantero procedente de Agüero que supo moldear la danza de una Salomé adolescente con un movimiento de caderas casi acrobático. Que hoy se habían olvidado de ella y del escultor, pero que en los tiempos antiguos, cuando se representaba el teatro en las puertas de las iglesias, siempre había una moza del pueblo que salía a bailar como Salomé había bailado delante de Herodes.

Y tanto le gustaba esa escena al Maestro de Agüero que hizo varias copias y las repartió por las iglesias de las Cinco Villas y hasta puso una en la catedral de Huesca. De este modo la Salomé fragolina es hermana de la de Agüero, de la de Ejea, de la de Biota y de la de Huesca. Y además tiene muchas primas por el Camino de Santiago.

Ese día, Valera salió corriendo a contarle la historia al abuelo de Fontabanas. Al día siguiente ya la conocían todas las mujeres que barrían las calles. Y ella seguía acariciando las piedras que guardaban secretos de los tiempos de Maricastaña.

Carmen Romeo Pemán

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Imagen principal. Maestro de Agüero: La danza de Salomé. Capitel románico de la iglesia de San Nicolás de Bari de El Frago (Zaragoza), siglo XII.

 

A continuación, os dejo los otros capiteles del Maestro de Agüero en los que se representa La danza de Salomé o La bailarina, como la llaman en los pueblos de las Cinco Villas.

Salomé. Agüero. 1

Capitel de la iglesia de Santiago de Agüero (Huesca)

Salomé. Ejea. 1

Capitel de la iglesia de El Salvador de Ejea de los Caballeros (Zaragoza)

Salomé. Biota. 1

Capitel de la iglesia de San Miguel de Biota (Zaragoza)

Salomé. Huesca.

Capitel de San Pedro el Viejo (Huesca)