Entre la brújula y el mapa: mi método de planificación de novela

Mientras la escritura era un simple pasatiempo, antes de que decidiera dedicarle tiempo y esfuerzo en convertirla en algo más serio, me plantaba delante de una hoja en blanco con una idea vaga que quería contar y le daba a las teclas hasta que acababa o me atascaba. Por aquel entonces, sin saberlo, porque no conocía el término, era una escritora de brújula. Una escritora de brújula muy poco eficiente. Empezaba muchísimas cosas con ahínco. Y después llegaba un punto en el que me bloqueaba y no podía seguir.

Más adelante, comenzó mi preparación como escritora y la feliz casualidad de encontrarme con Adela, Carmen y Mónica por el camino. Y Adela escribió aquel artículo, tan al principio de Mocade, sobre los escritores de brújula y mapa.

Esa entrada me hizo tirar de un hilo que me llevó a todo un telar de métodos variados sobre la planificación de novelas. Encontré este artículo de Gabriella Campbell: 7 métodos probados para planificar una novela o esta serie de post de Lecturonauta sobre cómo escribir una novela. Leí hasta que me cansé. Después, seguí leyendo y acabé adaptando diferentes recursos a mi manera de trabajar.

Conocerte como escritor antes de elegir cómo quieres trabajar

Muchos escritores hacen una escaleta en la que detallan paso a paso cómo van a ser sus novelas. No se trata de saber cómo empieza y cómo acaba. También planean cuántos capítulos quieren escribir y qué recursos narrativos van a utilizar. Eso implica describir en una cuadrícula dónde va a transcurrir la acción, quién la va a ejecutar, qué recursos narrativos van a usar (escena con diálogo, escena sin diálogo, descripción, resumen, elipsis) y de qué van a hablar.

Aunque yo necesito saber qué es lo que va a pasar para seguir avanzando y no quedarme atorada, no me gusta tenerlo todo planificado de pé a pá. Primero, porque es un trabajo de planificación que me quita tiempo de escribir. Segundo, porque le resta cierta diversión a la escritura. Me gusta saber de dónde vengo y adónde voy y, también, dejar cierta improvisación en medio. A medida que voy escribiendo decido qué recursos necesita la novela.

Sin embargo, la escaleta me sirve para darme cuenta de si estoy siendo repetitiva con los recursos. Por eso la hago después.

Mi sistema: de la idea a la ejecución en cinco fases

En este momento, los lectores cero están leyendo mi primera novela. Mientras voy corrigiendo de acuerdo con sus sugerencias, he dejado en un cajón tres novelas más, una de ellas en la primera fase y las otras dos en distintos niveles de planificación. Para que entendáis por qué tengo estos tres manuscritos en marcha y en distintas fases, voy a describir mi sistema.

 1ª fase: el nacimiento de una idea

Para mí, una novela no es solo una historia. En mis novelas planteo uno o más temas, una o más ideas que quiero transmitir. Una vez escogido el tema, dependerá de la magia de cada escritor cómo se va a montar la trama o las tramas que desarrollarán las ideas.

En este punto, yo me inspiro en el método copo de nieve o Snowflake de Randy Ingermanson y que Gabriella nos explica aquí tan bien. La idea consiste en ir construyendo la novela por capas, de la más simple a la más compleja.

He pensado que, para hacerlo más entendible, voy a ejemplificar la explicación con un clásico de la ciencia ficción muy conocido: Matrix.

2ª fase: la(s) trama(s) principal(es)

Una vez que tengo una idea, pienso en cómo la voy a desarrollar con una trama principal. Se trata de escribir una sinopsis completa, incluido el final porque no es una sinopsis comercial que deba evitar destripes, y no debería ocupar más de una hoja. En ella ha de aparecer lo más importante que le va a pasar a mi protagonista en la trama principal. No hace falta ahondar más porque lo que necesito es una idea general para desarrollarla más adelante.

La historia principal de Matrix sería todo lo que hace Neo y que tiene que ver con su historia como elegido para salvar a la humanidad de los robots que los tienen esclavizados. ¿Qué quiere decir esto? Pues que su historia de amor con Trinity o la traición de Cypher son tramas secundarias que se mezclan con la primaria. En cambio, las incursiones a Matrix y su enfrentamiento con el Agente Smith son parte de la trama principal.

 3ª fase: la estructura y los capítulos

Ya tengo la historia principal. Ahora debo pensar en cómo contarla. ¿Ha de haber un planteamiento, un nudo y un desenlace? ¿Es necesaria la estructura que empieza in media res con flashbacks que van contando toda la historia? Este es el momento de planteármelo y de ponerlo sobre el papel. Para eso, aprovecho la sinopsis y la distribuyo en capítulos siguiendo la estructura que he haya elegido.

4ª fase: Las subtramas

Una novela con una sola trama suele ser un relato. Está bien, pero cuando pienso en una novela espero que haya más tramas que ayuden a darle profundidad a mi protagonista. Y aprovecho para introducir más temas. Además, cada una de las tramas que introduzco me tiene que aportar algo a la trama principal, no para hacer bulto. En Matrix, la relación de Neo con Trinity no solo introduce una historia amorosa, que siempre vende, sino que justifica que Neo sea el elegido. Por otro lado, la subtrama de traición de Cypher lleva al segundo punto de giro y, por lo tanto, acelera el final y conduce al clímax de la historia.

 5ª fase: las subtramas, por colores, distribuidas en los capítulos

Es el momento de que las tramas y las subtramas se encuentran. Puede ser que cada trama se divida en diferentes capítulos pero cuando estas dependen de las relaciones humanas es muy probable que en un mismo capítulo me encuentre con unas cuantas. Si pienso, por ejemplo, en el momento de Matrix en el que Neo va a ver al oráculo, pondría en mi escaleta de capítulos:

Capítulo: el oráculo

(trama principal) Morfeo lleva a Neo a ver al oráculo. Más tarde (subtrama), Neo y Trinity se encuentran y se miran con ojitos golosones. No se dan cuenta pero, mientras tontean, Cypher (subtrama) pasa por su lado dispuesto a hablar con el Agente Smith y venderlos para conseguir engancharse a Matrix otra vez.

 Bien, la historia no va exactamente así, pero es para ejemplificar mejor lo que decía de los colores y las subtramas.

 ¿Para qué sirve ponerlo por colores? Para ver dónde empieza y dónde acaba la acción de las tramas y las subtramas y así darme cuenta de si estoy dejando algo colgado. En serio, funciona muy bien.

El fin: escribir y la escaleta

Una vez realizadas las cinco fases, puedo ponerme a escribir. En este punto, muchos escritores harían una escaleta como la que os he explicado antes. En mi caso, me pongo a escribir. Escribo, escribo, escribo, y no paro porque sé de dónde vengo y adónde voy. Y, una vez acabada la novela, cojo cada capítulo y hago una escaleta para ver qué recursos he utilizado. Me resulta muy útil para ver si me he pasado incorporando escenas o pasajes descriptivos que paran la acción y pueden llegar a aburrir al lector

Por supuesto, hay muchos de métodos de escritura y lo más importante es adaptar el sistema de trabajo a los gustos y necesidades del escritor. ¿Usáis alguno o sois de brújula completamente? ¿Cómo trabajáis? Me encantará leeros y aprender un poco más de otros sistemas de planificación de novelas.

Carla Campos

@CarlaCamposBlog

Imagen de Chris Lawton en Unsplash

2 comentarios en “Entre la brújula y el mapa: mi método de planificación de novela

  1. Noa Velasco dijo:

    Mi método es bastante parecido al tuyo. Soy un híbrido al que le encanta preparar el terreno según los mapas y luego perderse en la fascinante aventura de recorrer un camino familiar solo con la brújula y a pecho palomo. Algunas de las mejores ideas de subtramas se me ocurren mientras escribo un capítulo, en caliente, y no cuando lo organizo todo en frío. Que también es similar a cuando pintas y pasas de la visión global al detalle, al que puedes dedicarle especial atención, aunque eso implique retocar otras partes de la obra.

    Me encanta descubrir estos artículos y la forma de trabajar de otros escritores híbridos 😀

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  2. Adela Castañón dijo:

    Un artículo espléndido, Carla. También me confieso bastante híbrida, aunque en mis comienzos era pura brújula. Lo que pasa es que la brújula se volvía loca, y al final era incapaz de juntar de modo coherente todo lo que se me ocurría. Me ha encantado leer tu entrada. ¡Enhorabuena y gracias por compartirla! Un abrazo, amiga 😉

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